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Las guerras que vienen: la escasez de agua provocará conflictos



En estos momentos uno de cada cuatro habitantes de la tierra sufre una grave escasez de agua, algo que se está agravando por el cambio climático. Los analistas creen que más pronto que tarde comenzarán los conflictos, los disturbios sociales y la migración masiva de población. Yemen, la India, amplias zonas de América Central y la región del Sahel africana sufren ya graves problemas de acceso al agua, que están provocando enfrentamientos y desplazamientos humanos. 

La población mundial seguirá aumentando y el cambio climático, con cambios en los patrones de lluvia -largas sequías seguidas de inundaciones- agravará la situación. 

En un seminario organizado esta semana por el Instituto de Recursos Mundiales algunos expertos mostraron su preocupación por el futuro inmediato, como la responsable de Cooperación de Holanda, Kitty van ceder Heijden: «cuando falte el agua la población tendrá que abandonar sus hogares y podrían empezar los conflictos por su control». 

Según el Instituto de Recursos Mundiales 17 países se enfrentan a un nivel muy elevado de «estrés hídrico». Uno de cada cuatro niños del planeta viven en esas áreas. 

Ya hay ciudades en el mundo que sufren escasez de agua crónica, como Chennai en la India y Ciudad del Cabo, en Sudáfrica. Y hay países, como Yemen, en los que la acción humana ha empeorado la situación: la guerra ha destruido depósitos, canalizaciones y depuradoras, llevando a la población a una situación límite que se saldó con la epidemia de cólera más grande de la Historia. 

En Centroamérica las sequías continuas han provocado la emigración de cientos de miles de personas, cuyos ingresos dependían de la agricultura de subsistencia. 

Racionalizar el riego 

La agricultura absorbe dos tercios del agua cada año. Una de las medidas más eficaces sería cambiar el tipo de riego, usando sistemas más eficientes, como el riego por goteo y sistemas de gestión informatizada. 

También es fundamental conservar los bosques, humedales y cuencas hidrográficas, sobre todo las que aún existen en las cercanías de las ciudades. 

Según los expertos que participaron en el seminario internacional, hay respuestas eficaces que pueden ayudar a minimizar los efectos de la escasez de agua pero, como siempre, falta voluntad política y recursos financieros. Todos coinciden en que si no se toman medidas, veremos las consecuencias en poco tiempo.

 

 

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