Breaking News

El temple de los líderes


Marzo ha echado a andar con un tono un tanto apocalíptico. Aquí, por ahora la amenaza del coronavirus no parece ser tanto la epidemia en sí como las consecuencias que puede arrastrar ésta en el sector turístico. 

Una fotografía de Venecia vacía viene a recordar cuán frágiles son las economías interconectadas. La fortaleza de la globalización es su misma debilidad. Si alguien estornuda en China, se cae una reserva hotelera en Italia, se suspende un vuelo al Caribe o se anula un crucero. 

Para complicar aun más las cosas, ayer Nature Climate Change publicaba un estudio que resume así la situación de las líneas costeras del planeta: “Casi la mitad de las playas del mundo se sitúan bajo amenaza de extinción a finales de siglo”. Y si se adoptan medidas esa previsión, continúa el informe, el daño se reduciría en un 40 %. 

Vivimos y planeamos vivir dependiendo aun más del turismo. Ese sector que empezó por llamarse industria sin chimeneas y que ahora prefiere que le describan como industria de la hospitalidad es el sustento de cientos de miles de dominicanos. Y de todos en buena parte, si atendemos a su aporte a las finanzas públicas. 

Después de un año complicado por otros motivos, una pandemia que asusta y los alarmantes reportes ambientales obligan a replantearse las políticas oficiales sobre el turismo. 

A eso añadamos que estamos en un periodo convulso de la vida política nacional, que en marzo tendrá una prueba electoral clave. El mes ha entrado lluvioso y complicado. Muchos frentes abiertos (sanitarios, económicos, políticos) que nos ayudarán a medir el temple y el tono de los que aspiran a gobernar después de agosto.

No hay comentarios