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¿Existen solo dos partidos políticos en Estados Unidos?




Estados Unidos es un sistema bipartidista, donde representantes de únicamente dos partidos acaparan todos los puestos en ambas cámaras legislativas y en la presidencia. En la actualidad, la Cámara de los Representantes está conformada únicamente por republicanos y demócratas, y, aunque hay un diputado independiente, este había formado parte del Partido Republicano hasta 2019. También en el Senado hay dos senadores independientes, pero ambos están estrechamente ligados al Partido Demócrata. 

Históricamente, el bipartidismo ha estado muy presente en EE. UU. Si bien en un primer momento el Congreso estaba formado por representantes sin adscripción a ningún partido, pronto se conformaron dos facciones, los demócratas-republicanos y los federalistas. La estructura de estos partidos no estaba bien apuntalada y los federalistas acabaron por extinguirse. Tras un nuevo periodo de cierto apartidismo, aparecieron dos nuevas fuerzas políticas: los demócratas y los whigs, que acabaron conformando la actual división entre demócratas y republicanos. 

Para ampliar: “De Lincoln a Trump: el deslustre del Partido Republicano”, Trajan Shipley en El Orden Mundial, 2018 

El sistema bipartidista se empezó a consolidar a partir de la guerra civil estadounidense (1861-1865) y la instauración de unas elecciones mayoritarias con circunscripciones uninominales, lo que significa que cada circunscripción escoge un solo candidato, y el elegido es el que recibe la mayoría de los votos, independientemente de la distancia respecto al segundo candidato más votado. 

Porcentaje de voto en las elecciones a la Cámara de los Representantes desde 1788 a 2016. Pese al voto residual a terceros partidos, la historia estadounidense está marcada el bipartidismo. Fuente: Wikipedia

Esto dificulta enormemente que terceros partidos obtengan representación, sobre todo a nivel federal, aunque eso no quita que logren algunos cargos en las administraciones estatales y locales. En cambio, para presentarse a nivel nacional, los candidatos tienen que hacer un desembolso importante en concepto de tasas y para financiar la campaña electoral, lo que solo es factible con el apoyo de un aparato de electores y donantes como el que tendría un gran partido político, o si se dispone de una fortuna, lo que también obstaculiza que terceros partidos o candidatos logren presentarse a las distintas competiciones electorales. El hecho de que cada estado tenga diferentes normas para aprobar o no la participación de un candidato en la competición electoral acentúa todavía más las dificultades. 

Asimismo, el sistema mayoritario desincentiva no solo la participación de nuevos candidatos, sino también que los electores voten a los pocos independientes que deciden postularse. Dado que es tan poco probable que una formación minoritaria logre representación en un sistema mayoritario, los propios electores tienden a no optar por esa opción en las urnas. Esto ha llegado a afectar, incluso, a los dos partidos principales, y tanto demócratas como republicanos han dejado de presentarse en algunos de los feudos de sus oponentes. 

En definitiva, nada en el orden legal estadounidense impide a terceros partidos presentarse a las competiciones electorales. De hecho, existen otros partidos, como el Partido Libertario, el Partido Verde o el Partido de la Constitución. Sin embargo, el sistema electoral vigente y los requisitos impuestos a la presentación de candidatos desincentivan su participación. Ello ha dado lugar a un escenario político totalmente dominado por demócratas y republicanos en el que un candidato independiente puede llegar a rozar el 20% de voto popular en las elecciones presidenciales y no obtener ningún compromisario que vote en su favor.


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