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El PLD: hundido por los egos, la avaricia y la pusilanimidad


Las primarias del PLD han sido la parada final del camino hacia el naufragio emprendido por esa colectividad desde hace casi una década. El peso de la lucha de los egos de sus dos jefes/facciones, la avaricia y la pusilanimidad de casi todos sus dirigentes de ese partido, han hecho naufragar un partido que en sus inicios concitó esperanza en varios segmentos de la población. En el camino hacia el desastre, y principalmente en el discurrir de las primarias, los dos jefes/facciones cometieron graves errores, siendo el peor de todos sobrestimar sus fuerzas. Además, Leonel subestimó la capacidad de hacer daño del grupo Danilo, y este a su vez subestimó el daño que harían sus daños: sellar la división del partido. 

El alegato de Leonel de fraude contra él, es consistente cuando dice que desde el punto de vista estadístico, luego del conteo del 90% de los votos, una ventaja de casi un punto porcentual es casi imposible que se revierta sostenidamente faltando un 10% restante por escrutar. Igualmente, que no es posible la cantidad de gente que se dice pudo votar en decenas de miles de colegios electorales muchas horas después de vencerse el plazo de tiempo para votar, lo cual es una violación que alteraría los resultados El tema de la supuesta introducción del logaritmo para hacer variar los resultados es de difícil demostración, pero es una irresponsabilidad o una perversidad negar que eso haya sido posible. 

Esos alegatos entre otros, son consistentes, por lo cual puede rentabilizar políticamente su actual situación, ¿cómo?, dentro de poco se sabrá, pero el fracaso en la búsqueda de su nominación es irreversible. En caso de Danilo, sus abyectos conmilitones cantan “victoria” en un proceso que aún no ha terminado. Cual que sea el final del proceso, esa “victoria” es absolutamente ilegítima, claramente ilegal, cuyo costo material y moral sella la división del partido, la cual, al decir de altos dirigentes hace imposible su retención del poder. Sin embargo, esos dirigentes, carcomidos por la avaricia, bíblicamente un pecado capital, y postrados por genuflexión/pusilanimidad, jamás enfrentaron el flagelo de las facciones. 

Sin tomarlo a pie juntillas, Henry Bolingbrocker decía. “la facción de un partido tiene que acabar siempre en el gobierno de una facción”. Además, que es “un grupo de hombres armados con el poder, y que actúan sin principios de partido y sin noción alguna del bien público”. Ambos confundieron el gobierno con su facción, Danilo lo llevó al delirio y Leonel fue sordo a los reclamos de institucionalización del país, eso resta legitimidad a sus actuales reclamos. El uno como el otro hicieron del PLD un partido/Estado, el cual debe ser sacado del poder para la salud de esta sociedad. Sacarlo, más que imperativo político es moral y social. 

En ese sentido, las diversas formas de fraudes cometidas en sus primarias constituyen su último desmadre. Ese comportamiento lo multiplicaría en las próximas elecciones en todos los niveles contra la oposición, fundamentalmente contra el PRM, cuyas primarias fueron exactamente lo opuesto. Para curarse en salud, este partido hace bien en exigir a la JCE el esclarecimiento del fraude cometido ante y durante la votación de las primarias por la facción danilista, que sella definitivamente el naufragio y división del PLD que, en fin de cuentas, constituye una derrota de Danilo. 

A ése propósito, es válido referirse a las posiciones de algunos analistas que con razón citan muchos de los errores que incidieron en el fracaso de Leonel de salir airoso de su apuesta por la nominación presidencial por el PLD. Tienen razón en el señalamiento de algunos errores de Leonel, pero no hacen énfasis a algo que también es fundamental: el resultado de las primarias de un partido en las que Danilo, teniendo el control de los principales órganos de dirección del partido, tuvo que recurrir a desmadres sin límites pero los resultados la votación, por demás cuestionados, fueron virtualmente iguales a los obtenidos Leonel, sellando la división de su partido. 

En política, generalmente, lo que cuenta son los resultados; la apuesta de Danilo, más que política fue personal y el resultado de esa apuesta, al decir de los principales dirigentes del PLD y diversos analistas, le deberá costar el poder a ese partido. En definitiva, los egos de los dos jefes/facciones, junto a la pusilanimidad y la avaricia, pecado capital, de los otros altos dirigentes, incluida su “OTAN” y los allegados a su gobierno, ha provocado que el PLD, como un barco, cargado de corrupción e ignominias se haya hundido en el ejercicio del poder en su primera prueba de real ejercicio de democracia interna: sus primarias, las cuales fueron saboteadas por la voracidad de la facción de Danilo, su otro gran perdedor… 

César Pérez


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