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Verdades Que No Se Quieren Decir


No me asombra la capacidad del PRM, de asumir al resto de la oposición política como si fueran su bisagra, la excusa de unidad y peor aún que los demás necesitan al primero para mantener su reconocimiento electoral. 

Donde ese PRM, no es capaz de asumir el esquema de coalición sobre la base de crear confianza política, discutir un programa mínimo que conduzca a la refundación de la práctica política en República Dominicana y sobre todo respetar pactos políticos que rompan con su visión de grupismo reinante en el PRM. 

Pero, la desfachatez y chabacanería grosera la encabeza aquel segmento de la oposición política que quiere pulular entre el PLD y el PRM respectivamente. 

¿Quizás pudieran mantener el reconocimiento electoral más allá del 2020, pero como pretenden mantener vigencia política e insertarse en los nuevos esquemas que obliga la nueva política? 

Porque un esquema de partidos políticos tradicionales como el dominicano, por desgracia da cabida a que existan estructuras políticas sanguijuelas, carentes de propuestas, pasión política y sin capacidad mínima de vocación de poder. 

¿Lo que hará la diferencia, es que tan dispuestos estamos a cerrarle el paso al oportunismo politiquero y la simulación demagoga de un segmento de la oposición política que quiere destronar al PLD para ser igual o peores que los actuales gobernantes? 

En fin, nadie niega la existencia del clientelismo y la compra de voluntades por parte de las maquinarias electorales tradicionales que simbolizan el PRM, el PLD y el partido reformista. 

Por ello, ¿Nos surge la duda sobre el que hacer ciudadanía dominicana, dígase sí permitiremos que los mismos de siempre se salgan con la suya o si seremos capaces de jugárnosla con un bloque político electoral alternativo?

Por: Manuel Dorville 

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