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¿Quién es “El Abusador”?

César “El Abusador” fue avisado del operativo de persecución que por requerimiento de la Administración para el Control de Drogas (DEA), el Procurador General se vio forzado a realizar. La espectacularidad de la actuación del Ministerio Público -200 de sus miembros más 500 agentes de la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD), en 54 allanamientos simultáneos en el Distrito Nacional, las provincias de Santo Domingo, Santiago y La Romana— como también, la inclusión en el caso, sin real base de sustentación, de otros imputados notorios, fue parte del plan de fuga pues mostraba una falsa voluntad para su captura, al tiempo que distraía la atención pública. 

Nadie puede extrañar que se produzca esta persecución simulada a favor de César “El Abusador”. Así lo ponen en evidencia las circunstancias que hacen que este personaje del bajo mundo se convirtiera en uno de los jefes del crimen organizado en el país. Veamos: I) El propio Ministerio Público y la DNCD admiten saber de sus operaciones y vínculos, en los últimos 20 años, sin tomar iniciativas para perseguirle penalmente; II) El jefe del DNI, Sigfrido Pared, declaró haberle dado seguimiento “contemplativo” en los últimos 5 años; III) reiteradamente fue favorecido por la justicia en varios expedientes de narcotráfico y hechos de sangre, IV) su imperio económico creció en las narices de las autoridades sin que éstas reaccionaran, a pesar de que era evidente el origen ilícito de su fortuna y que sus negocios eran pantallas para el lavado del dinero proveniente del narcotráfico. ¿Cómo puede pasar inadvertido para las autoridades un sujeto que en unos años se hizo propietario de 15 discotecas, 10 restaurantes, 20 apartamentos, 6 locales y 3 plazas comerciales?; V) más aún, que la propia Dirección General de Impuestos Internos, (DGII), por boca de su director admite que estos negocios deben al Estado unos 17 millones de pesos en impuestos. El hecho de que la DGII le notificara la deuda y luego detuviera su persecución y cobro es evidencia de que una mano, no tan “invisible”, actuó en su favor. 

Todo este contexto favorable a César “El Abusador” no puede explicarse sin tomar en cuenta sus proximidades y afectos cercanos en el entorno del Presidente de la República, Danilo Medina, así como sus vínculos directos con altos funcionarios y jerarcas militares, se le atribuye incluso haber hecho un pago sustancioso para que se nombrara un ex jefe policial de su confianza. Se conoce, además, de sus aportaciones a las campañas del partido oficial, sin excluir también a partidos de la oposición. 

Hoy, en los gobiernos de Danilo Medina, el narcotraficante protegido es César “El Abusador”. Ayer, en los gobiernos de Leonel Fernández fueron Quirino Paulino, Figueroa Agosto, Arturo del Tiempo, para solo mencionar los más destacados. Todos ellos eran puente para el envío al exterior de toneladas de droga, promover el microtráfico en barrios y comunidades, pagar peaje, fomentar negocios que les servían para el lavado y desarrollar estructuras paramilitares y de sicariato para proteger sus operaciones. En cada uno de estos casos, sus operaciones en el país solo fuero quebradas cuando fueron requeridos por la justicia de EEUU y de España y, en ningún caso, las autoridades dominicanas tomaron la iniciativa de perseguirles penalmente. 

De igual modo, en estos casi 20 años de gobierno peledeísta, la corrupción ha sido otra constante de su modelo: PEME, la Sun Land, Funglode, los vagones del metro, los parqueos de la UASD, la universidad Pública donada a Haití, los parqueos de Bellas Artes, los desfalcos en las Aduanas de Santiago, Indrhi, Banco Agrícola, Inapa, el Invi, Ministerio de la Juventud, Malecón de Nagua, Aeropuerto Internacional de La Isabela, aviones Tucanos, las 29 empresas ocultas de Diandino Peña, el asesinato de Yuniol Ramírez y el desfalco en la Omsa, la corrupción en el CEA y el asesinato de los locutores en SPM, la venta del barrio “Los Tres Brazos”, la corrupción en la Oisoe y los casos del hospital Darío Contreras y el suicidio del arquitecto David Rodríguez, los scanner de la JCE, las nominillas, el “cofrecito” y el “barrilito”. Fuera de estos casos de factura netamente peledeísta están, además, la corrupción en las 17 obras en asociación con la empresa delincuente Odebrecht. Toda esta corrupción ha quedado impune. Como se recordará, Leonel Fernández, para librarse del juicio político, en el caso de la Sun Land, ejerció presión directa y hundió en el descrédito a la Suprema Corte de Justicia surgida de la reforma de 1994. Luego, en la reforma de la Constitución de 2010, para aumentar el control del presidente de la República, incluyó en el Consejo Nacional de la Magistratura al procurador general y nombró como presidente de la SCJ a un abogado asociado de su firma privada de abogados. Danilo Medina, recientemente, hizo lo propio y designó como presidente de la SCJ a un miembro del Comité Central del Peledé y activista de su facción política. 

En estos casi 20 años de gobiernos peledeístas, la nación y la república han sido reiteradamente abusadas. Que sea el lector quien identifique al verdadero “Abusador”.

Por: Guillermo Moreno

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