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Butler: el país debe revertir indicadores rojos en salud


La decana de Ciencias de la Salud de la PUCMM analiza los desafíos que tiene el sistema de salud y revisa sus deficiencias 

La mortalidad materna e infantil y las altas cifras de los embarazos en adolescentes son dos graves problemas que impactan al sistema de salud de la República Dominicana.

Al tema se refirió la doctora Mary-Anne Butler, decana de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM).

A su juicio, el país está ante la necesidad de revertir la alta tasa de mortalidad materna e infantil, la cual se encuentra situada entre las más altas de la región. Las últimas estadísticas provistas por el Ministerio de Salud Pública y la Organización Panamericana de la Salud establecieron una tasa de mortalidad materna de 92 por cada 100 mil nacidos vivos para el año 2015.

Uno de los objetivos de la Agenda de Desarrollo Sostenible 2030 es reducir esa tasa a 74 por cada 100,000 nacidos vivos. “Ocupamos el lugar 75 de 184 de mortalidad materna en el mundo”, dijo la decana de Ciencias de Salud de la PUCMM.

Embarazos. Para la educadora y especialista en Medicina Interna, el otro problema grave del sistema de salud lo constituye el embarazo en adolescentes y la maternidad temprana.

Son temas de preocupación por las consecuencias que tienen en la salud y en la perspectiva de vida de los propios adolescentes, sus hijos y padres, asegura.

Butler coincide con los epidemiólogos de que el país atraviesa por una transición demográfica, pasando de una población joven con crecimiento demográfico rápido a otra menos joven y con crecimiento demográfico más lento.

Estos cambios, junto con la modificación en el estilo de vida y alimentación de los dominicanos, sostiene, han llevado a que las enfermedades crónicas no transmisibles adquieran un mayor peso en la sociedad.

Asimismo, los cambios han llevado a los sistema de salud a planificar la estrategia de prevención y el cuidado, dado que habrá una creciente demanda de servicios debido a que los grupos de poblaciones tienen mayor calidad de vida y es menester que garanticen un envejecimiento saludable.

Las crónicas. La educadora de la PUCMM analiza la exacerbación actual de las enfermedades crónicas no transmisibles, tales como hipertensión arterial y diabetes mellitus.

Estas patologías, asegura Butler, ameritan especial atención y la implementación de protocolos y guías de atención médica, los cuales deben estar sustentados a través de la investigación. Estas medidas conllevan la reducción de la morbi-mortalidad, así como los costos de la salud en sentido general.

Las infecciosas. Butler considera que es necesario seguir avanzando en el control de las enfermedades infectocontagiosas y sexualmente transmisibles y dice que en todos estos renglones la academia hace sus aportes con la capacitación de los recursos humanos.

Se hace necesario, indica Butler, ampliar la prevención, detección y vigilancia de ese grupo de enfermedades. “Es necesario seguir apoyando los programas de vacunación y luchar por un mayor acceso al tratamiento para enfermedades como el VIH/Sida y la hepatitis B y C, con políticas públicas de salud que muestran avances en años recientes”, asegura la educadora. 

Accidentes de tránsito. Para la educadora e internista, el país debe revisar el impacto de los accidentes de tránsito y los costos que generan al sistema de salud el alto número de pacientes politraumatizados.

Considera que la seguridad vial es un tema que debe abordarse con la rigurosidad que amerita.
Las cifras oficiales apuntan a más de 2,800 muertes al año por accidentes de tránsito y miles de lesionados. A esto se le suman los gastos hospitalarios elevados y las discapacidades permanentes en personas en edad productiva, asegura Butler.

“Tenemos que pasar de un sistema curativo a un sistema preventivo y para ello la puerta de entrada debe ser la atención primaria. Pero debe ser una atención primaria sustentada por personal de salud competente y con dominio absoluto de las capacidades que se requieren para el ejercicio de la profesión. La evidencia es clara en ese sentido: los sistemas de salud orientados sobre las necesidades de las personas y sus comunidades son más eficaces y menos costosos”.

Recursos humanos. “Para lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible se necesita invertir en la formación de recursos humanos competentes que puedan fortalecer el sistema de salud y la seguridad del paciente. Se necesita una mejor distribución de los recursos humanos especializados. Ni hablar de las necesidades de formación disciplinar en áreas como la nutrición y dietética que puedan aportar conocimientos a los servicios de nutrición. De igual manera, es fundamental apoyar y estimular la formación de enfermeras, terapeutas físicos, estomatólogos y médicos. Sin embargo, paralelamente a la formación de recursos humanos debemos hacer frente a las causas sociales, ambientales y económicas que inciden en los problemas de salud de los dominicanos”, indica Butler. 

La academia. La educadora de la PUCMM asegura que la universidad está la llamada a formar los recursos humanos que demanda la sociedad y contribuir generando conocimiento a través de la investigación.

Considera además que está llamada a colaborar con los individuos y las familias a través de la extensión y el servicio a las comunidades más vulnerables.

Desafíos. El perfil epidemiológico del país genera desafíos importantes para el sistema y es necesario analizarlo desde las instituciones de educación superior. Conviene saber. ¿Qué recursos humanos necesita el país? ¿Dónde los necesita? ¿Qué deben saber? ¿Qué deben saber hacer? ¿Cómo deben ser? A su juicio, el país necesita médicos, enfermeras, nutricionistas, terapeutas físicos, bioanalistas, farmacéuticos, odontólogos, responsables y competentes que den respuesta a los problemas que aquejan la población. 

El dato. Explica que en el país hay un promedio de 17.1 médicos por cada 10,000 habitantes, 3.8 enfermeras licenciadas por 10,000 habitantes y 1.8 estomatólogos u odontólogos por cada 10,000 habitantes. “La OMS estima que los países necesitan alrededor de 23 profesionales sanitarios por cada 10,000 habitantes para brindar los servicios esenciales de salud a la población. En la República Dominicana hay provincias donde no encuentras un otorrinolaringólogo, donde no hay un psiquiatra, donde no alcanzas a tener un estomatólogo por cada 10,000 habitantes, como Azua y Baoruco. Países como Estados Unidos y Canadá tienen casi 100 enfermeros por cada 10,000 habitantes. En orden, la academia ha decidido un nuevo plan de estudio que permite la formación de profesionales de la salud”. 

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