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‘Tener centros de innovación es un tema de hace diez años’


La palabra innovación se tornó un concepto viejo, toda vez que es un tema que debería hacer parte de la mentalidad de las empresas con el fin de hacer las cosas mejor y cumpliendo con las expectativas del consumidor.

Así lo señala Leonard Brody, conocido como líder del nuevo orden mundial, quien participó ayer en el Congreso ‘El futuro del mercado de capitales’, invitado por Casa de Bolsa, Fiduciaria Bogotá, Fiduciaria Corficolombiana, Fiduciaria Popular y Fiduciaria de Occidente.

Señala además que, como parte de la formación, es clave desarrollar una cultura que acepte y aproveche el fracaso.

Menciona usted el concepto de ‘re-write’. ¿A qué se refiere?

​Este concepto es una visión histórica del mundo. Creo que muchas personas se enfocaron en el lado tecnológico del cambio, y todo el planeta está librando una lucha contra él para ver cómo hacen que las cosas funcionen y cómo reaccionar.

En las discusiones alrededor de la innovación hay cosas que faltan, y es precisamente que hubo mucho foco en la tecnología y no lo suficiente en los patrones históricos o en el cambio de los seres humanos. Hemos vivido cuatro reinvenciones, de las tres primeras nos quedaron grandes lecciones y esta es la cuarta, que es la gran reinvención.

¿Cuáles son?

Lo primero, es que muchas compañías no sobrevivieron a estos cambios globales. Una de las principales razones (no la única), es lo que llamo un sesgo histórico falso, es decir, que tienen una visión del mundo de lo que saben, pero sus parámetros de contexto histórico son muy limitados, con lo cual se perdieron patrones que se repitieron en otras épocas como la revolución industrial o la de 1920.

La gran lección es que hay un montón de supuestos que hacemos sobre en dónde se enmarcan los productos, las empresas o la conducta humana, pero históricamente son incorrectos. 

Si el foco fue la tecnología, ¿qué faltó?

Una de las cosas que suele ignorarse es que la tecnología ha habilitado la mayoría de estas reinvenciones y de los cambios, pero lo que le da velocidad es la adaptación humana a esa tecnología. Generalmente, lo que hace la tecnología es revelar y habilitar la conducta humana deseada. 

Por ejemplo, en el caso de la música, cuando el negocio empezó a lidiar con el formato MP3, se pensó que la gente quería el producto gratis, pero lo que en realidad quería era un producto con un formato y un precio de fácil acceso, y cuando se le dio eso, la piratería disminuyó dramáticamente. 

Por eso, lo importante es entender que no siempre sabemos lo que quiere la conducta humana, pero la tecnología inevitablemente revela los intereses de la gente y cómo quieren ser tratados. La principal función de los líderes es entender el lado de la conducta humana.

En medio de esta transformación, ¿en qué sectores debería enfocarse un país como Colombia?

​Es difícil que alguien de afuera diga lo que se debe o no hacer, y no conozco tan bien al mercado, pero lo que creo es que hay grandes ejemplos de países que, estando en situaciones políticas o económicas más complicadas que la de Colombia, tomaron decisiones conscientes de elegir un camino y trabajar en él, por más difícil y poco favorable que sea. 

Creo que el mejor caso de estudio es Israel, que sin recursos naturales, con guerras y con otro tipo de dificultades, decidió enfocarse en temas militares y en tecnología. No hay que reinventar la rueda, hay que tomar decisiones conscientes, enfocar las políticas públicas hacia ellas, implementar las acciones necesarias y ver lo que resulta de eso.

La respuesta es la adopción tecnológica; no creo que en Suramérica exista un ‘hub’ al estilo Silicon Valley, seguro alguien lo va a hacer y ese alguien debería ser Colombia.

¿Cómo debe pensarse entonces la educación y la formación de la fuerza laboral?

​Por ejemplo, conocer el lenguaje de programación, ciencias de computación o matemáticas son algunas cosas importantes, pero también es clave entender cómo funciona el cerebro humano y enseñar pensamiento crítico.

Otro tema fundamental es el fracaso. Hay que desarrollar una cultura que lo acepte y aproveche, porque en una economía del conocimiento el 90% de lo que se hace fracasa. En Estados Unidos por ejemplo los emprendedores hablan tanto de sus éxitos como de sus fracasos cuando se refieren a los momentos de mayor aprendizaje. Hay que saber cómo fracasar exitosamente.

Desde el punto de vista de las empresas, muchas tienen equipos de innovación, pero en medio de tantas ideas, ¿cómo priorizar los esfuerzos?

​La innovación es como un agujero negro al que se envían personas sin saber qué es lo que están buscando. Me parece que ya es una palabra vieja. Tenía un significado hace 30 años, pero hoy el tema es diferente: innovación es básicamente crecimiento incremental, es hacer las cosas mejor y más rápido y todo el mundo debería estar haciéndolo. 

Esa debe ser la mentalidad de la empresa y sus ejecutivos, no un departamento de la empresa. Es una actitud cultural dentro de una empresa que hace las cosas más eficientemente y mejor, asegurándose de que cumplen con las expectativas del consumidor. Sobre eso hay diferentes puntos de vista, pero al final del día, si se logra entender lo que los clientes quieren, eso puede dirigir la cultura de hacer las cosas mejor. 

Las empresas deben tener departamentos o líderes para que visualicen por qué el mundo las necesita, qué pasará cuando ya no las necesiten y cuáles serán esas cosas que vienen que podrían provocarlo. Eso incluye capital de riesgo y adquisiciones. Pero también hay que asegurarse de que se están desarrollando nuevos productos. Las empresas deberían originar el 10% de sus ingresos de cada año en nuevos productos.

¿Qué tanto la desaceleración de la economía global puede afectar los procesos de innovación?
Hay señales de que podríamos desacelerarnos, al igual que en otras épocas cuando no pasó, pero si lo estamos, hay que recordar que muchas de las grandes marcas que conocemos hoy, como Google, Amazon o eBay, surgieron en ciclos a la baja de las economías. Cuando el mercado retrocede, es el momento de construir grandes imperios, y cuando todos huyen, es momento de seguir adelante.

Pero se tiene la sensación de que la Industria 4.0 ha traído precarización a los trabajos…
Seguramente en algunas áreas pasa, pero las compañías que sobreviven son aquellas que se aseguran de que las personas sean bien tratadas para tener los mejores trabajadores, y el principal desafío para las empresas es retener el talento. 

Hay que tratar bien a los empleados, si no, se irán a otro lado. Otro tema clave de una compañía responsable es que esté reentrenando a su personal, dándole nuevas habilidades en la medida en que las fábricas se automatizan y hay más intervención de las máquinas. 

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