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Necesitamos más voluntad política ante la emergencia climática


El Secretario General se encuentra en Biarritz, Francia, donde este lunes concluye la reunión de dos días de los líderes de los 7 países más desarrollados. En ese marco, António Guterres destacó la urgencia de una mayor voluntad política para actuar contra el cambio climático y llamó a apoyar a los países afectados por el incendio de la selva amazónica. 

“Acudí a la Cumbre del G7 porque la acción climática no puede esperar. Toda la gente quiere un mundo más verde, más limpio y más seguro. Tenemos las herramientas para enfrentar la emergencia climática, pero necesitamos más voluntad política”, apuntó en un este lunes tweet el Secretario General de la ONU. 

Más tarde, en declaraciones a la prensa, Guterres agregó que su intención es movilizar recursos para la Cumbre sobre la Acción Climática que tendrá lugar en septiembre en Nueva York. 

Guterres recordó que julio de este año fue el mes más caliente del que se tenga registro y subrayó que todo parece indicar que el lustro 2015-2019 será el de temperaturas más altas. 

El Secretario General se refirió también a los informes de la Organización Meteorológica Mundial que aseguran que el nivel de CO2 en la atmósfera es el más alto en la historia de la humanidad y que habría que retroceder entre tres y cinco millones de años para encontrar concentraciones similares. Pero en ese entonces las temperaturas eran más altas y el nivel del mar estaba entre 10 y 20 metros por encima del actual. 

Agregó que el glaciar de Groenlandia, el segundo más grande del planeta se derrite a un ritmo alarmante y detalló que sólo en julio se fundieron 179.000 millones de toneladas de hielo. 

“Si vemos los incendios en Siberia, Alaska, Canadá y Groenlandia en el Círculo Polar Ártico, sumamos 50 megatoneladas de emisiones de CO2 en junio y 79 megatoneladas en julio. Y ahora vemos lo que está pasando en el Amazonas”, recalcó. 

Peor que antes 

“Tenemos una emergencia climática real. Estamos mucho peor de lo que estábamos durante la reunión de París [en 2015]. Y la ciencia es clara, igual que el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático: precisamos mantener el aumento de las temperaturas en 1,5 grados Celsius para el fin del siglo y, además, debemos reducir un 45% las emisiones de carbono para 2030 y neutralizarlas para 2050.” 

Guterres consideró que esta realidad hace esencial que los países cumplan los compromisos adquiridos en el Acuerdo de París, subrayando que esas promesas no son suficientes y que, por lo demás no se han cumplido hasta el momento. 

“Precisamos más ambición, necesitamos un compromiso más sólido”, insistió y, destacando la movilización de la sociedad civil y de los jóvenes en particular, añadió que los países tendrían que garantizar los impuestos a las emisiones de carbón y el fin de los subsidios a los combustibles fósiles, así como dejar de construir plantas operadas con carbón después de 2020. 

“Todo esto requiere mucha voluntad política y la Cumbre del G7 es una oportunidad excelente para instar a un compromiso más firme de la comunidad internacional”, enfatizó tras resaltar los del G7 son los países que producen más emisiones. 

Amazonas 

Con respecto al incendio en el Amazonas, Guterres dijo que es un patrimonio mundial imprescindible para el bienestar de todos y que, por lo mismo, es muy importante que la comunidad internacional apoye a los países que lo sufren, de manera inmediata para extinguir el fuego y después para reforestar. 

El portavoz de Guterres, Stephan Dujarric, especificó más tarde que el jefe máximo de la ONU “acoge con beneplácito la contribución inicial de 20 millones de dólares para ayudar a los países de la Amazonia a combatir los incendios, aunque esto es sólo el comienzo y espera ver una mayor movilización de fondos y esfuerzos”. 

Preparación y solidaridad ante fenómenos naturales

Puerto Rico debe enfrentar hoy el desafío de un nuevo fenómeno atmosférico con la cautela y preparación a las que obliga la experiencia acumulada por los distintos sectores gubernamentales, sociales, económicos y poblacionales, tras el severo golpe del huracán María, hace casi dos años. 

Durante el mal tiempo asociado al ciclón Dorian, los ciudadanos deben poner en vigor sus planes para mantenerse seguros en sus hogares o ubicarse temprano en refugios con apoyo familiar o de las autoridades. 

Corresponde al gobierno garantizar a los ciudadanos una respuesta efectiva ante el escenario de emergencia. Esta primera gran prueba demostraría cuán efectivas han sido las medidas adoptadas para fortalecer la infraestructura crítica, que incluye el sistema energético y los servicios de salud, después del duro golpe de María. 

El país, bajo aviso de tormenta tropical y una vigilancia de huracán desde ayer, aunque no ha logrado la recuperación plena de su infraestructura, proyecta diligencia y voluntad férrea para enfrentar esta amenaza. 

El gobierno central ha procurado afinar asuntos relevantes ante la emergencia. Entre otros, se destaca la gestión temprana de la gobernadora al comunicarse individualmente con los alcaldes de pueblos ubicados en la zona de mayor riesgo. Conocer de primera mano necesidades urgentes de los municipios por voz de sus líderes rompe la burocracia contraproducente en emergencias. Hoy serán determinantes las gestiones completadas en las últimas horas. 

En este periodo, también ha sido atinada la gestión gubernamental de adelantar la ayuda del Programa de Asistencia Nutricional a 143,661 familias de bajos recursos para que puedan hacer compras de emergencia. 

Esperamos que hoy temprano se complete la atención especial para familias con hogares inseguros o cuyos techos son aún frágiles toldos azules. Estas familias, así como ancianos que viven solos y personas que requieren cuidados médicos especiales, deben ser reubicadas en refugios apropiados. El gobierno estima que, de un total de 30,000 casas en las citadas circunstancias, hasta 13,000 ubican en la zona de mayor riesgo por el paso de Dorian. 

Al margen de los esfuerzos públicos, en coordinación con las autoridades federales y municipales, también es crucial que la población demuestre su responsabilidad civil, bien pertrechada y acatando las guías de seguridad doméstica y comunitaria ampliamente divulgadas. 

Es pertinente que las familias hayan almacenado agua potable, así como alimentos enlatados para un mínimo de 10 días, teniendo en cuenta el número de personas en la vivienda. Es clave, además, tener a la mano en el hogar las medicinas de mantenimiento, las tarjetas médicas, teléfonos celulares con cargadores listos y radios portátiles con baterías para mantenerse informado aun si falla el servicio de energía eléctrica. 

En las residencias con generadores de emergencia es prudente que se complete la revisión detales equipos mediante pruebas que garanticen su operación, de producirse algún apagón prolongado. El manejo y almacenaje de combustible debe ser atendido sin omitir medidas importantes de seguridad. Estas incluyen su ubicación en un área ventilada en depósitos diseñados para estos líquidos inflamables. 

Los puertorriqueños somos un pueblo solidario que se crece en momentos turbulentos. Esa solidaridad desprendida, que alcanzó su máximo esplendor tras la catástrofe de 2017, resurge al presente. 

Será preciso extender nuevamente ayuda a nuestros vecinos y colaborar para mitigar cualquier situación imprevista. Tender la mano a aquellos que se encuentren en situaciones más vulnerables es rasgo de la puertorriqueñidad. 

Sabemos que las lecciones de María fueron elocuentes. Ha llegado el momento de ponerlas en vigor para salir airosos de un nuevo reto colectivo en condiciones complejas, en caso de que Dorian golpee con vientos o lluvia fuerte a Puerto Rico. Bien preparados podremos superar, individual y colectivamente, los desafíos de la naturaleza.

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