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Muere Chicho Sibilio, uno de los mejores tiradores del baloncesto español



Se llamaba Cándido Antonio Sibilio Hughes, aunque los libros de historia del baloncesto español le recordarán simplemente como Chicho Sibilio. El ex jugador de Barcelona y Baskonia falleció este sábado a los 60 años en Nigua, al sur de la República Dominicana, su país de nacimiento. Con España, su patria de adopción, este elegante y letal tirador se colgó la medalla de plata en el Eurobasket de 1983. Con el Barcelona, el club de su vida, conquistó cinco títulos de la ACB (1981, 1983, 1987, 1988 y 1989), ocho Copas del Rey (1978, 1979, 1980, 1981, 1982, 1983, 1987 y 1988), dos Recopas (1985 y 1986) y una Copa Korac (1987). 

La federación dominicana de baloncesto confirmó la triste noticia a primera hora de la noche del sábado. Sibilio arrastraba en los últimos meses varios problemas de salud vinculados a una diabetes. Su figura, una de las más señeras del baloncesto español de los años 80, recibió de inmediato todo tipo de homenajes. 

El Barça le recordó como un "histórico del baloncesto azulgrana" y el Baskonia, el equipo donde terminó su carrera profesional en 1993, honró asimismo su memoria. "Un gran jugador y un hombre muy querido por toda la familia", rezaba el comunicado del club presidido por Josean Querejeta, que tampoco olvidaba otro de los hitos de su carrera. Y es que Sibilio fue el primer jugador que en sumar 650 triples en la Liga ACB y en anotar 6.000 puntos. 

DEBUT OLÍMPICO 

Sus cifras con la selección tampoco quedan atrás. Desde aquel sonado debut olímpico en Moscú ante la Unión Soviética (17 puntos), Chicho disputó 87 partidos, en los que promedió 15,1 puntos. El mayor infortunio con España fue su ausencia en los Juegos de 1984, cuando el equipo de Antonio Díaz-Miguel subió al segundo escalón del podio olímpico. Entonces, Sibilio optó por pasar sus vacaciones acompañando a sus padres, que se encontraban gravemente enfermos. 

Su último torneo con España fue el Eurobasket de 1987, formando una letal línea exterior junto a Epi, Jordi Villacampa y Josep Maria Margall. No obstante, la postrera derrota ante Yugoslavia (87-98) dejó el regusto amargo del cuarto puesto. 

LA ESQUIVA COPA DE EUROPA 

La otra gran frustración de su carrera fue la Copa de Europa, que nunca pudo alzar con el Barcelona. En 1984, la final perdida en Ginebra nte el Banco di Roma de Larry Wright y Clarence Kea (73-79). En 1989, como despedida a 13 temporadas como azulgrana, la aún más dolorosa Final Four de Múnich, ante una esplendorosa Jugoplastika liderada por Toni Kukoc y Dino Radja (87-77). 

La última etapa en el Taugrés, no obstante, revitalizó de algún modo una trayectoria ejemplar. Aterrizó en Vitoria de la mano de Ramón Rivas y Marcelo Nicola y al año siguiente, ya a las órdenes de Herb Brown, al proyecto se sumaba Joe Arlauckas. En 1991, los baskonistas eliminaron al Real Madrid en cuartos y sólo cedieron ante el Joventut, futuro campeón, una ronda después. En 1992 volvieron a llevar al límite al Madrid, en unas semifinales a cinco partidos. En el segundo, Sibilio dejó una exhibición para el recuerdo con seis triples sin fallo en el Palacio de los Deportes.


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