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Los disparates verbales de MONCHI FADUL

Monchi Fadul ha lanzado otra burrada. Ahora se le dispara la lengua e intenta asesinar moralmente a los jóvenes dueños de la barbería de Villa Vázquez, en Montecristi donde, según el video hecho público, la exfiscal Carmen Lisset Núñez supuestamente intentó colocar drogas de manera ilegal. De acuerdo a Fadul ´´llama la atención´´ que en una provincia tan pequeña como Monte Cristi haya una peluquería ´´ tan moderna, con aire, con cámara´´. No se necesita ser un genio para ver que las palabras de Fadul contienen la solapada intención de sugerir que los jóvenes dueños de la peluquería están envueltos en actividades ilegales. Tal vez porque Fadul sigue el principio aquel de ´´injuria, injuria, que algo queda´´.

Monchi Fadul, miembro del potentísimo Comité Político del PLD, pertenece a esa clase de personas que sufren de ´´desconección lingüístico cerebral´´. Dicho de manera más sencilla: a este tipo de personas se le dispara la lengua porque no la controla el cerebro. 

La declaración de Monchi Fadul indica que detrás de sus palabras se esconde un desprecio por los de abajo, quienes, en su retorcida mente, solo pueden ascender a través de medios ilegales.

Monchi Fadul juzga desde su propia condición. Lo normal, y hasta encomiable para él y para miles de dominicanos en nuestro país es ascender económica y socialmente a las altas esferas del poder a través de conecciones políticas, y, una vez en la cúspide, cubrirse con una coraza de impunidad que permita usufructuar los bienes del estado libremente y sin rendir cuentas a nadie. Monchi representa, en el fondo, todo lo opuesto a la meritocracia: a juzgar y colocar a cada quien de acuerdo a sus méritos y no por su membresía en un clan político. Por eso le resulta tan extraño que un grupo de jóvenes, con la verdadera mentalidad de los emprendedores, hayan vencido dificultades, hayan tomado riesgos y hayan asumido sacrificios para poder crear un negocio legítimo. 

Los miembros de su clan político, sin embargo, que, por arte de magia, y de la noche a la mañana, han creado fortunas injustificables no ´´llaman la atención´´ del exministro de Interior y Policía´. No le llama la atención al señor Fadul que en su trayectoria por la administración pública, más de un miembro de su partido haya amasado una fortuna cuyo origen permanece hasta hoy en la oscuridad. Ni tampoco que un compañero suyo, Radamés Camacho, indique el desprecio por la transparencia y la honestidad al calificar de simple ´´vaina´´ la declaración jurada de bienes que se le exigió hacer a tiempo. 

La corrupción rampante que nos ha dado la merecida reputación de ser uno de los países más corruptos del mundo no le llama la atención a Monchi Fadul. Tampoco la ola de robos que ocurren diariamente y que, por la ineptitud del gobierno, tienen a la población de este país en estado de sobresalto constante. Tampoco le llama la atención la epidemia de dengue que azota el país. Ni el fracaso de la mal llamada ´´revolución educativa´´, puesto en evidencia cada vez que muchos de nuestros estudiantes fracasan las pruebas en matemáticas y lectura comprensiva a las que han sido sometidos más de una vez. Nada de esto llama la atención de Monchi Fadul. Solo el aire acondicionado y la modernidad de una peluquería en una pequeña provincia del interior del país.

No es la primera vez que Monchi Fadul comete un dislate como el que acaba de expresar. Recuérdese que dio una nueva connotación a la palabra ´´percepción´´, al afirmar que la ya fuera de control ola de asaltos que ocurren en nuestro país es producto de la imaginación de la gente. No ha de sorprendernos que Monchi Fadul intente crear una realidad a través de las palabras. A final de cuentas esa es su misión y la de sus compañeros de partido : crear una realidad totalmente verbal: la política, a final de cuentas, es lo que digan Danilo Medina, Monchi y sus compañeros y el ejército de ventrílocuos que tiene el PLD en la prensa. 

Algún día alguien ha de escribir una antología con los disparates verbales que retratarán para la historia la mentalidad mediocre de buena parte de nuestra clase política. Allí figurarán frases como ´´pasé por el lodo, pero no me ensucié´´, pronunciada por Reynaldo Pared Pérez; ´´no joda con esa vaina´´ de Radamés Camacho, al referirse a su declaración jurada de bienes;´´el poder es el poder, y el poder no se desafía´´, proferidas por el troglodita Manuel Díaz, eso no alcanza ni ´´para comprar una botellita de agua´´ por Sonia Mateo, al referirse al pobre sueldo que reciben los diputados.

Esperemos el próximo disparate de Monchi Fadul. Y observemos cómo sus palabras intentan crear una realidad ficticia totalmente divorciada de la realidad real.

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