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El regreso de las Farc, la mayor muestra de la ingobernabilidad de Iván Duque


Colombia se despierta hoy jueves 29 de agosto con la noticia de que un importante sector disidente político y armado de las Farc se reagrupó para la conformación de una nueva guerrilla. Decisión totalmente lamentable puesto que nos regresa a un pasado del que huíamos y que nos alcanzó. Sin embargo, también es una acción comprensible, justificable y hasta defendible pues es lo menos que haría una persona sensata que busca proteger un derecho irreparable como es la vida de un Estado con prácticas terroristas, que en el pasado exterminó a un partido político, asesinó a 5 candidatos presidenciales y hoy estaba castigando a todos los ciudadanos que habían cambiado la lucha armada por la lucha política pacífica y peor aún a los ciudadanos del común que le apostaron a la paz. ¡Vaya lógica! “Muerte para los guerrilleros y muerte para los desmovilizados”. Desde luego que, ante esa disyuntiva, quienes se volvieron a levantar en insurgencia han preferido esperar a la muerte con armas para enfrentarla. 

De esta manera, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia regresan, apostándole a lo que llaman “una nueva modalidad de lucha”, que "solo responderá a ofensivas del Estado" y a pesar de que en su discurso el vocero Iván Márquez aseguró que “el objetivo no es el soldado ni el policía respetuosos de los intereses populares” y que no planean "continuar la guerra entre hermanos de clase", su resurgimiento, luego de tardar 52 años para dialogar exitosamente en aras de una salida política y pacífica del conflicto armado, representa la mayor muestra de ingobernabilidad de Iván Duque, que con su accionar recesivo y retrospectivo, ha despertado la indignación de la población civil, incluyendo a un sector numeroso de sus votantes. Este enorme descontento social se refleja en los incontables paros, por medio de los cuales la ciudadanía se moviliza contra un presidente que en lugar de brindar soluciones y garantizar estabilidad, se ha dedicado a cumplir sus sueños personales, con 17 viajes al exterior en 10 meses de mandato. 

En definitiva, la incapacidad de Iván Duque para asumir el liderazgo como jefe máximo de un Estado que vive como la Hidra de Lerna, multiplicando las cabezas de la guerra, nos regresa a un pasado del que huíamos y que nos alcanzó, y nos cubrió, como una ola que cubre la playa en tiempos de marea alta. 

Colombia se ahoga y clama un arca que garantice salvación en medio del diluvio. Iván Duque deberá responder, pues él es culpable del regreso a la guerra y lo que suceda desde ahora será su absoluta responsabilidad. 

No estoy seguro de que clase de vientos devengan para Colombia, lo único que puedo discernir es que la cabeza de Iván Duque estará clavada sobre una estaca en la plaza pública de la historia. 

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