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El anuncio de Iván Márquez y las "nuevas" Farc: implicaciones y posibles impactos


La fundación Ideas para la paz analiza las consecuencias de la declaración de guerra de Ivan Marquez con la aparición de una nueva guerrilla con el sello FARC dispuesta a reinventarse en la ruta hacia el socialismo. 

Análisis sobre los puntos clave del manifiesto, quiénes son los que acompañan al exnegociador del Acuerdo de Paz, qué futuro tiene la “nueva” guerrilla, qué disidencias podrían unírseles, qué tan factible es la alianza con el ELN y cuáles son los riesgos para la reincorporación de los excombatientes de las FARC 

1. LOS PUNTOS CLAVES DEL MANIFIESTO 

El exjefe negociador de las FARC en La Habana, “Iván Márquez”, acompañado de Jesús Santrich, “El Paisa”, Aldinever Morantes, “Romaña” y otros dirigentes que se alejaron del Acuerdo de Paz, anunció a través de un video, el surgimiento de una “nueva guerrilla… para luchar por la paz traicionada”. Estos son los puntos principales del manifiesto: 

Las motivaciones para volver a las armas: 

Traiciones al Acuerdo de La Habana e incumplimiento 
Falta de garantías jurídicas 
Falta de compromiso de los gobernantes 

La “nueva” lucha armada 

Los objetivos no serán militares 
Solo responderán ante las ofensivas 
No habrá secuestros, pero sí “impuestos” 
Alianza con el ELN y otros grupos 

El lado político 

Su objetivo: golpear “la oligarquía” 
Llamado a una nueva constituyente 
Instalación de un nuevo gobierno que convoque a un nuevo diálogo de paz que involucre a todas las fuerzas guerrilleras y a todos los actores armados 

2. ¿QUIÉN ESTÁ EN LA FOTO Y CUÁL ES SU INFLUENCIA? 

Los ex comandantes de las FARC que a primera vista destacan en el video son: 

“El Paisa”: Comandó la Columna Móvil Teófilo Forero, la cual centró su esfera de influencia y acción en el departamento del Huila, en el municipio de Algeciras, pasando por San Vicente del Caguán (donde estaba ubicada la zona de distensión), El Doncello y Puerto Rico. Después de eso, la estructura permaneció allí, asentándose en la cordillera Oriental. 

“Iván Márquez”: Antes de hacer parte del equipo negociador de las FARC, Márquez se ubicaba principalmente en el norte de Colombia, comandando el Bloque Caribe, con zona de influencia en la Serranía del Perijá, La Guajira, Cesar y algunas zonas de frontera con Venezuela. 

“Jesús Santrich”: Fue uno de los principales jefes del Bloque Caribe, específicamente del frente 19 que operaba en la Sierra Nevada de Santa Marta y con influencia en la Serranía de Perijá y los departamentos de Sucre y Córdoba. 

“Romaña”: Fue miembro del Estado Mayor Conjunto y comandante del Bloque Oriental de las FARC y del frente 53 de las FARC, llamado "Frente José A. Anzoátegui", que operaba en los departamentos del Meta y Cundinamarca. 

“Loco Iván”: Fue uno de los jefes del Bloque Oriental de las FARC y líder del frente 26, que operaba en el Meta. 

“Walter Mendoza”: Fue jefe de la columna móvil Libardo García, que durante varios años mandó en Buenaventura y extendió su poder al Chocó; es identificado como fundador de las columnas móviles de las FARC. 

“El Zarco Aldinever”: Considerado el heredero del “Mono Jojoy” en el Bloque Oriental. Hizo parte de las filas del frente 53 de las FARC apoyando el reclutamiento y las actividades relacionadas con la extorsión. 

3. LA “NUEVA” VERSIÓN DE LAS FARC ¿QUÉ FUTURO TIENE? 

La división al interior de las FARC. El líder del partido político FARC, Rodrigo Londoño, ratificó el compromiso de la colectividad para continuar en el proceso de reincorporación y la construcción de paz. En ese sentido, señaló que más del 90% de los excombatientes se mantienen dentro del proceso y que tienen claro que regresar a las armas no es una alternativa para la construcción de país. Victoria Sandino, senadora de la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común, manifestó que las razones que Iván Márquez expone en el comunicado son “justas”, pero que la guerra no es el camino para tramitarlas. 

La recomposición de las FARC enfrenta varios obstáculos, dentro de los cuales se encuentran grupos disidentes dispersos, en algunos casos con intereses más económicos que políticos (aunque estos no son excluyentes) y con un poder militar mucho más bajo que aquel que tenían antes de la desmovilización. Sin embargo, en algunas zonas están en proceso de fortalecimiento. La Fuerza Pública estima que 2.300 personas hacen parte de las disidencias, incluyendo las redes urbanas. 

El papel de los mandos medios es clave. Recomponer la vieja estructura de mando de las FARC no es tarea fácil. Los mandos medios han ganado autonomía y no tienen incentivos para subordinarse. Ellos han adquirido liderazgo y estabilidad en diversos territorios que difícilmente van a canjear. Sin embargo, la posición crítica frente a la reincorporación, los incumplimientos y la incertidumbre jurídica, generan puntos de encuentro en términos políticos. 

Los costos de tener un alto perfil. Hay disidencias que han logrado una relativa estabilización frente a los golpes de Fuerza Pública; tener un bajo perfil les ha evitados ser objeto de la ofensiva militar del Estado (como el frente Oliver Sinisterra), estatus que estaría en juego si se subordinan a una estructura más grande. 

No existe aún un mando unificado. Si bien mandos como “Gentil Duarte” han hecho intentos de reagruparse desde antes de la firma del Acuerdo de Paz, las grandes diferencias que hay entre las facciones, las dinámicas relacionadas con otros grupos armados –disputas, pactos o alianzas–, así como las distintas motivaciones y perfiles de los disidentes, han hecho difícil la unificación. 

Existe el riesgo de que las facciones más pequeñas o muy debilitadas, se unan a la alianza de Márquez para ganar fortaleza en sus zonas de influencia o incluso usar el nombre de las FARC a su favor. 

Es difícil determinar el futuro de esta alianza. Existen tantas expresiones regionales de las dinámicas del conflicto y tanta especulación alrededor de zonas en donde los grupos armados han sabido operar con bajo perfil, que es apresurado determinar el futuro de esta nueva alianza. 

Mucho dependerá de la respuesta del Estado. Esto tiene que ver con el fortalecimiento del proceso de reincorporación de los excombatientes de las FARC, la capacidad de disuasión y disrupción para evitar el fortalecimiento militar de quienes se unan a esta nueva alianza, y la protección de los líderes sociales y las comunidades. 

4. ¿QUÉ DISIDENCIAS PODRÍAN ENTRAR EN LA ALIANZA? 

Los frentes disidentes con mayores probabilidades de alianza son: 

a) Aquellos que antes del pronunciamiento de Márquez habían logrado un nivel de coordinación bajo el mando de Gentil Duarte (como el 1 y 7). 

b) Aquellos que estuvieron influenciados por los liderazgos de “El Paisa”, “Márquez y “Santrich” 

c) Estructuras pequeñas que conserven la línea FARC y busquen respaldo económico y militar como: 

Disidencias del frente 1: Guaviare, Vaupés 
Disidencias del frente 7: Sur de Meta, Caquetá 
Disidencias del frente 62 (antiguo grupo de “Cadete”): Caquetá 
Disidencias del frente 10 (para ganar fuerza): Arauca 
Disidencias del frente 6 (hay información de emisarios del Frente que ya estaban en contacto con esta estructura): Norte de Cauca, Sur del Valle del Cauca 
Disidencias del frente 18 (interés político): Antioquia (Ituango) 

Disidencias sin una clara articulación 

Hay algunos frentes disidentes de las FARC cuyo perfil (más inclinado a las economías ilegales, menos político) serían difíciles de atraer a esta propuesta de “nueva guerrilla”. Algunas fuentes indican que Gentil Duarte ha intentado incorporar estas y otras disidencias sin lograr resultados. Las disputas entre disidencias también dificultan la articulación, por ejemplo, en Nariño el enfrentamiento entre el frente Oliver Sinisterra (FOS) y las Guerrillas Unidas del Pacífico (GUP) complica establecer una alianza. 

Disidencias del frente 36: Norte de Antioquia 
Frente Oliver Sinisterra: Pacífico nariñense 
Guerrillas Unidad del Pacífico: Pacífico nariñense 
Disidencias del frente 48: Putumayo 
Disidencias del frente Carlos Patiño: Sur de Cauca 
Disidencias del frente 33: Catatumbo 
Disidencias del Pacífico Caucano: Pacífico, Cauca 

Es importante tener en cuenta que, aunque aquí se señala la zona de influencia, no todas las disidencias tienen la misma capacidad militar. Hay grupos que tienen influencia departamental y otros más focalizada. 

5. EL LLAMADO A UNA ALIANZA CON EL ELN 

Una alianza con el ELN a nivel nacional es difícil de concretar, aunque no hay que descartarla en algunos territorios. La falta de coordinación entre los bloques que quedó en evidencia desde el fallido proceso de negociación y se agudizó por la estadía del COCE en Cuba, plantea interrogantes sobre el nivel de cohesión del ELN. 

Hasta ahora ninguna de las facciones disidentes a nivel nacional tiene acuerdos sólidos con el ELN. Sin embargo, hay diferentes tipos de relación entre ambos grupos armados. En primer lugar, hay algunos pactos de no agresión bajo los cuales dividieron el territorio para evitar disputas por rentas ilegales, como en Vichada. En segundo lugar, existen alianzas entre el ELN y las disidencias de las FARC para enfrentar al Clan del Golfo, como en el Bajo Cauca antioqueño y enfrentar al frente Óliver Sinisterra, como en Nariño. Por otro lado, en algunas regiones, tanto el ELN como las disidencias manejan una relación de coexistencia por el control del territorio. 

Hay subestructuras del ELN con perfil político que conviven con disidencias de corte más criminal (como en Nariño), un escenario que dificultaría la articulación. 

La reacción –por ahora– del ELN, favorece a Márquez. En su cuenta de Twitter, el comandante Uriel del frente de Guerra Occidental Omar Gómez, que opera en Chocó, saludó el pronunciamiento de “Márquez”, “Santrich” y “El Paisa” por reintegrar la resistencia armada. Uriel consideró que el “bando popular” está abierto para aquellos que quieran aportar. 

El ELN se ha fortalecido en algunos de sus núcleos históricos y ha intentado ampliar su influencia a zonas donde la había perdido y donde el desarme de las FARC generó un cambio en la regulación. La ruptura del proceso con esta guerrilla ha fortalecido la denominada “línea dura” que ha sido reacia a una salida negociada y que está al mando de los frentes con mayor poder y fuerza. La mayor participación y control de distintas economías ilegales genera incentivos para privilegiar la resistencia armada, estableciéndose como el centro de gravedad de sus acciones. Esto podría abrir un espacio de articulación con la “nueva” versión de las FARC. 

6. RIESGOS PARA LA REINCORPORACIÓN DE LOS EXCOMBATIENTES DE LAS FARC 

Los retrasos en la implementación de la reincorporación colectiva han generado incertidumbre y desconfianza entre los excombatientes. Estos incumplimientos han provocado la salida de algunos de ellos a las disidencias y esto puede aumentar debido al liderazgo que manejaba Iván Márquez como comandante, negociador en La Habana y crítico de la implementación del Acuerdo de Paz. 

Los desmovilizados de las FARC están en peligro de ser reclutados o de reincidir, pero hay que tener en cuenta que los riesgos no son homogéneos. Los que se encuentran en los Nuevos Puntos de Reagrupamiento y en proceso individual de reincorporación, están más expuestos a ser absorbidos por Márquez, que los que adelantan el proceso en los ETCR. Es necesario entender que la expansión de las disidencias no se limita a excombatientes de las FARC, y que pueden reclutar a personas completamente nuevas, a desmovilizados de otros grupos o promover la transferencia de capacidades. 

El partido FARC ha sido enfático en aclarar que no regresará a las armas, lo cual envía un mensaje claro a quienes estén en línea con el partido, incluso si hay fracturas al interior. 

Hay avances en el proceso de reincorporación. Si el anuncio de Márquez hubiera ocurrido en una fase más temprana de la implementación del Acuerdo de Paz, el flujo de excombatientes a las disidencias hubiera sido más preocupante. El hecho a destacar es que la mayoría de desmovilizados se encuentran en el proceso de reincorporación y que se desconoce la ubicación de tan solo el 9%, lo cual no quiere decir que se encuentren en la ilegalidad o que estén vinculados a algún grupo armado al margen de la ley. 

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