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Por una Ciudad mas limpia

El sucio acumulado en el Parque Central de Puerto Plata, uno de los pocos parques de recreación que existe en esta ciudad, debería atraer la atención del cabildo local. Además del sucio y del deterioro que inevitablemente traen el tiempo y el factor humano a este lugar, la materia fecal que dejan las palomas sobre el suelo de este parque, situado en el pleno corazón de la ciudad, debería ser motivo de preocupación de las autoridades locales. 

Las comparaciones son odiosas, pero inevitables. La limpieza y la organización planeadas de la recogida de basura en otros lugares del mundo, nos llevan a la conclusión de que en términos de limpieza y ornato público es mucho lo que todavía hay que hacer en Puerto Plata. Digámoslo sin afeites: Puerto Plata sigue siendo una ciudad sucia en su gran mayoría, una ciudad donde todavía deambulan perros realengos que defecan en las calles, donde se acumula una gran cantidad de basura que se desparrama sobre aceras y esquinas y donde no se ha implementado una verdadera política de sanidad pública. 

El ornato público solo se ha planeado en el llamado casco histórico de la ciudad, a donde son llevados los turistas y a quienes hay que impresionar momentáneamente. Pero no existe, en realidad una política de higiene y limpieza que tenga en menta abarcar a toda la ciudad. Es este un tema recurrente no sólo de esta, sino de administraciones previas: se piensa mayormente en el visitante extranjero y no en los nativos a la hora de ejecutar políticas públicas. 

Debido a la ausencia de un plan nacional de reciclaje, existe la costumbre en nuestro país de mezclar todos los desechos. Pero no toda la basura es igual. Los cartones, las botellas y otros objetos que tiramos al zafacón no solo son reutilizables, sino que algunos de ellos son fuentes de energía. El gran desafío para nosotros es educar al público para convertir el reciclaje y la organización de la basura en una política pública que tenga como resultado una ciudad más limpia. 

Uno puede caminar varias cuadras en esta ciudad sin encontrar un zafacón para deshacerse de una botella de plástico, de un contenedor de cartón o de otro pedazo de basura. El resultado es que el ciudadano común anza estos y otros desechos sobre las aceras creando esa odiosa acumulación de basura que le da ese aspecto tan mugriento a la ciudad. Es por eso que los pequeños contenedores que existen alrededor del Parque Central deberían extenderse a otras áreas de la ciudad. 

Convertir a Puerto Plata en una ciudad más limpia es un gran desafío que implica la creación de una infraestructura para que no se acumulen sobre las calles las inmundicias que con frecuencia vemos sobre ellas. Implica también una visión a largo plazo y una inversión de más recursos que los que se están utilizando ahora. No puede argumentarse que no hay dinero cuando a cada rato escuchamos que somos uno de los países en Latinoamérica con uno de los mayores crecimientos económicos de la región. Si el dinero existe, el alcalde debe luchar para que se destine más a la creación de una política pública que dé como resultado una ciudad más limpia no solo para los visitantes extranjeros, sino que sea motivo de orgullo para todos. 

El saneamiento general de Puerto Plata es una prioridad, independientemente de quien sea el jefe del cabildo. Atender a esta necesidad requiere de tiempo. Requiere de una campaña de reeducación del público. Requiere de mucho más dinero. 

Una gran tarea. Pero el viaje de mil leguas empieza con el primer pazo.

Por: Felipe Kemp

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