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Cordones de Miseria

Ahora que se lucha tanto a favor de la Constitución. Ahora que una buena parte de la sociedad sale a las calles a reclamar el respeto a la Carta Magna, teatro o no, es necesario mantener ese espíritu revolucionario por siempre, más aún ahora, que prácticamente entramos en lo que parece será una recia campaña electoral. 

El cisma o división en las mismas entrañas de los partidos políticos unos más visibles y otros no tanto, demanda que la gente sencilla del pueblo, aquella que no tiene Diplomados ni Maestrías, conozca más y habiendo aprendido lecciones, no vote por aquellos que solo se acuerdan de sus penurias cuando están en campañas electorales. 

Tal vez el llamado sea para aquellos que no disponen de Internet permanente, ni acceso a las redes sociales…pero el valor de su voto al contarlos, es igual al de los letrados y de aquellos que residen donde nunca verán el lodo ni las aguas residuales correr por el frente de sus casas. 

Residentes de los llamados cordones de miseria. Nombre sofisticado con que suelen nombrar algunos Sociólogos a nuestras barriadas. Poblados en su mayoría por hombres, mujeres, niños y ancianos que huyendo del hambre y la falta de esperanzas que se respira en las zonas rurales, nutren nuestras zonas periféricas de las grandes ciudades. 

No es raro observar, el inusitado crecimiento del número de barrios en lugares antes boscosos e inaccesibles, con todo y la escasez de los llamados servicios básicos. 

Pero esa gente vota. Tienen sus preferencias políticas partidarias y por lo tanto, hay que “hacerles sus visitas”. Abrazarlos, tomar café con ellos. Entrar a sus casas y “hacerles ver que nos interesa conocer su situación”. Esas son “estrategias de alta políticas”. 

El inmenso Facundo Cabral en una de esas frases imperdibles en el tiempo, solía decir…”solamente le tengo miedo a los pendejos ¿Por qué? …Porque son muchos. No se puede cubrir un frente tan amplio y al ser mayoría, son peligrosos. Pueden elegir hasta al presidente”. 

Algunos malos dirigentes políticos creen que quienes residimos en las barriadas somos pendejos y mensos a la vez. No podemos ser ambas. 

Como los cordones de miseria, son segmentos amplios de la población votante, deben recordar la dirigencia de partidos políticos opositores quienes adversan a las actuales autoridades, realizar trabajo de concienciación permanente con lenguaje llano y más que hablar, acciones, ejemplos como el realizado por Ho Chi Minh en VietNam. 

Ho Chi Minh, verdadero líder político que con su discurso, y ejemplo de vida se ganó la confianza y el respaldo de esa gran masa de pobres en su época, llegando a ser el primer presidente vietnamés y todavía, un referente moral, político e intelectual. 

No decimos, que para realizar los cambios en República Dominicana hay que ser comunista o socialista. Muchos que años atrás llevaban esas “etiquetas” hoy son referentes de corrupción, veletas y servidores, de quien lance las monedas en el plato como el mono que baila por sus cuartos. 

Los hijos deben ayudar a sus padres y viceversa. Los hermanos conversar, refrescar opiniones…consultar…preguntar…hasta que nos demos cuenta, hasta que lleguemos a saber, que sí podemos con nuestros votos, contribuir a cambiar las autoridades. 

Aquellas que por tanto tiempo se han olvidado de esos cordones de miseria y solo van a ellos, cuando se acercan o están en campañas electorales. 

Es arduo el trabajo. Pero, hay que hacerlo con dedicación y entrega en esos cordones de miseria.

Por: Ramiro Francisco 

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