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Sanciones de Trump provocan una gran escasez alimentaria en Cuba


Los cubanos se han visto obligados a hacer cola para obtener alimentos y a soportar recortes en los servicios de transporte, conforme el Gobierno del presidente Donald Trump agrava el impacto de la implosión económica de Venezuela, el principal benefactor de la isla gobernada por los comunistas.

La prohibición de los viajes de los cruceros estadounidenses a Cuba este mes ha sido la señal más visible de que EE. UU. está restableciendo una política de sanciones y aislamiento económico después de una breve pausa durante la anterior administración de Barack Obama.

Los cruceros fueron desviados de su ruta en el mar después del anuncio y a unos 800.000 estadounidenses con reservas para Cuba se les informó que deberían cambiar sus planes de vacaciones. En Cuba, guías turísticos, dueños de autos clásicos y restaurantes, vendedores de recuerdos y muchos otros quedaron desamparados.

Para muchos cubanos, la ola de turistas estadounidenses en los últimos años había generado esperanzas de tiempos mejores, justo cuando la generosidad económica de Venezuela, su aliado ideológico, estaba disminuyendo.

Alrededor de 630.000 ciudadanos de ese país no cubanos viajaron a la isla el año pasado, según el Gobierno de La Habana, casi la mitad en cruceros, mientras que 257.500 estadounidenses fueron a Cuba hasta abril de este año, 55% de ellos en cruceros. 

Esto había impulsado el creciente sector privado de Cuba, que incluye más de 2.000 restaurantes y 24.000 habitaciones privadas que ofrecen alojamiento y desayuno. “El impacto financiero anual, en base a unos 300 cruceros transportando 800.000 visitantes, será de hasta US$112 millones en gastos de pasajeros y hasta US$20 millones en tarifas portuarias”, dijo John Kavulich, presidente del Consejo de Comercio y Economía EEUU-Cuba.

Esto se suma a otras restricciones de viaje impuestas por Trump, incluyendo a la prohibición de la categoría más popular bajo la cual se permitía a los estadounidenses visitar la isla, conocida como “viaje educativo de persona a persona”.

Trump ha reducido el personal de las embajadas de ambos países a un contingente mínimo; ha casi eliminado los viajes y la inmigración desde Cuba a EE. UU.; ha finalizado la mayoría de los contactos bilaterales; y ha sancionado a todas las compañías y hoteles dirigidos por militares de Cuba y cualquier compañía involucrada con el envío de petróleo venezolano a Cuba.

Después de la prohibición de los cruceros, John Bolton, el asesor de seguridad nacional de Trump escribió en Twitter: “Continuaremos tomando medidas para restringir el acceso del régimen cubano a dólares estadounidenses”.

Bolton ha liderado la campaña estadounidense contra lo que ha llamado la “troika de la tiranía” de Cuba, Venezuela y Nicaragua. Cuba reportó que los ingresos por turismo se acercaron a US$3.000 millones en 2018. Pero la isla está sumida en una crisis de liquidez causada en parte por la implosión económica de Venezuela, de la cual recibe petróleo y, hasta los últimos años, efectivo y otros bienes a cambio de proporcionar médicos.

El comercio bilateral con Venezuela registró una redujo de aproximadamente US$7.200 millones en 2014 a sólo US$2.300 millones en 2017. Los envíos de petróleo han bajado más de 50%, lo cual obligó a Cuba a comprar combustible de Rusia y Argelia.

La disminución de los ingresos ha provocado un aumento de la deuda a corto plazo con proveedores y socios de inversión, la cual se ha estimado en más de US$1.500 millones, según diplomáticos y empresarios occidentales. Esto ha obligado a algunos proveedores a dejar de hacer negocios con el país, afirman esas fuentes.

La disminución del apoyo venezolano y la represión estadounidense también están afectando a los ciudadanos comunes. En los últimos tres años el Gobierno de La Habana ha reducido las asignaciones de combustible a algunas entidades estatales hasta en un 50%, según los medios locales, lo cual ha resultado en menos servicios de autobuses y taxis en un país donde pocos son propietarios de vehículos privados.

Cuba está acostumbrada a la escasez, pero ha empeorado mucho este año, llevando al Gobierno a regular algunas ventas para evitar el acaparamiento y la reventa de productos.

Ver a una multitud de personas haciendo cola para recibir productos básicos como pan, aceite de cocina, pollo y huevos se ha convertido en algo común. Cuba importa hasta 70% de sus alimentos.

Para presionar aún más, en abril, la administración de Trump activó una sección previamente inactiva de una ley de 1996 que permite que los estadounidenses demanden a compañías internacionales que utilizan instalaciones cubanas que anteriormente habían sido tomadas por el Gobierno comunista.

Diplomáticos y hombres de negocios occidentales dijeron que permitir a los estadounidenses demandar por el uso de sus antiguas propiedades cubanas - en combinación con la ferocidad de la retórica de Trump y los problemas financieros de Cuba - ha enfriado el interés ya anémico de los inversionistas.

Multibank de Panamá cerró numerosas cuentas extranjeras relacionadas con Cuba este año, afirmando que la acción no estaba relacionada con la presión de Estados Unidos, un reclamo que muchos dudan dentro de la comunidad empresarial.

Dos personas involucradas en el sector financiero de Cuba dijeron que entendían que el Banco Sabadell de España estaba cerrando las cuentas de la mayoría de sus clientes no españoles en la isla debido a las últimas sanciones.

“El clima de inversión en Cuba está casi muerto”, dijo un diplomático europeo, cuyo país es uno de los más comprometidos con la isla comunista.

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