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Las políticas públicas y la municipalidad

Los cabildos forman parte de la estructura del Estado y estos se encuentran condicionados a su práctica y afectados, por el limitado presupuesto que manejan y a la baja competencia, en que se manejan en sus funciones municipales. 

Desde su gestión municipal, el cabildo local ha tenido un bajo desempeño, ineficiencia e ineficacia en el manejo y coordinación de las políticas públicas. 

El gobierno central y algunos ministerios, como Turismo y Obras Públicas, han reemplazados al cabildo en la aplicación de políticas públicas y en el desarrollo de infraestructuras a nivel local, debido a que el cabildo no ha podido desarrollar sus propias competencias, como gestor del gobierno local. 

La mayoría de las obras, que se han construido en la ciudad, no ha sido resultado de un proceso de planificación y de una aplicación de la política pública, sino que en su mayoría, han provenido de la intervención de esos ministerios antes mencionados. 

El cabildo local, no ha podido desarrollar su propio liderazgo, como gestor del territorio y del municipio, pues su función se ha limitado a la intervención y a la asistencia de los ministerios en la gestión municipal, cuando debería ser lo contrario, que el cabildo juegue su verdadero papel de gobierno local. 

El cabildo local ha carecido de una política municipalista enfocada hacia la atención y participación del ciudadano, en las tomas de decisiones, para un buen ejercicio de la gobernanza y la gobernabilidad municipal. 

El débil ejercicio de la transparencia y la rendición de cuentas, ha contribuido a que la gestión municipal, descanse en concepciones autoritarias, corruptas e improvisadas, donde el interés por el desarrollo local, ha resultado improductivo, debido a la falta de voluntad política y y su poca visión sobre el proyecto de desarrollo de ciudad. 

La Ley 176-07, brinda toda la oportunidad y medios útiles, para el fortalecimiento de la gobernanza y gobernabilidad municipal, con el marcado propósito de fortalecer la construcción y elaboración de agendas y políticas, con la participación de la ciudadanía, el empresariado y los munícipes, para conducir la ciudad por mejores senderos de bienestar y desarrollo. 

Las políticas públicas del Estado dominicano, deben ir en la dirección del fortalecimiento de las municipalidades y constituye un gran reto para desarrollar un proceso de articulación, en el fortalecimiento de la gestión municipal, basada en la participación, la planificación, en la competencia financiera y una visión estratégica del desarrollo local. 

Con esa visión podemos caminar a corto, mediano y largo plazo, en la aplicación de las políticas públicas a nivel municipal. 

Por: Juan Payero Brisso 

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