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Un pacto para alcanzar una candidatura común a la alcaldía de Puerto Plata

La ciudad y provincia de Puerto Plata, viene experimentando un crecimiento y desarrollo, que necesita de sostenibilidad, donde la municipalidad, como rector del municipio cabecera, tiene que ocupar el eje central de ese desarrollo. 

Actualmente ese rol no lo está jugando la actual alcaldía, por su falta de visión del proyecto de ciudad, y por su real incompetencia en la planificación y articulación de un plan de desarrollo estratégico para la ciudad. 

El alcalde Walter Musa y la propia sala capitular, están sometidos a la crítica y al cuestionamiento de seguir en la gestión municipal, por diversos sectores sociales, políticos, ciudadanos y empresariales, debido a la incompetencia e ineficiencia que han demostrados en la gestión municipal y en el desarrollo del futuro proyecto de ciudad. 

Una de las características relevantes de esta situación, es la falta de confianza y de credibilidad, de la persona del alcalde Walter Musa, de que este pueda repetir como alcalde, así como los propios miembros de la sala capitular, que son el sostén de su gestión. 

El alcalde se encuentra en un punto muy bajo de la simpatía del electorado, y con poco apoyo del Partido de la Liberación Dominicana y con una reducida capacidad política y de maniobra, para recobrar la confianza de la ciudadanía y de sus aliados. 

En las redes sociales, hay “tribus digitales”, guiadas por periodistas y comunicadores pagados, que tratan de crear y conseguir un “aura de confianza” alrededor de la figura del alcalde Walter Musa, pero se trata de un acto fallido, pues ha corrido demasiada agua sobre el descredito de su gestión y solo quedan burbujas de simpatía en el seno de la ciudadanía. 

En esta situación de desconfianza, que hay contra el Alcalde Walter, existe una gran paradoja, pues no es solo contra este, sino contra todos aquellos candidatos, que se han propuestos para ser alcaldes, por lo que hay mucho temor de personas interesadas, en ser candidatos, pero no se atreven a hacerlo. 

La gente no confía en el gobierno municipal, en los políticos locales, en los empresarios, en los periodistas y comunicadores ni siquiera la iglesia se salva de esta pérdida de confianza. 

Hay que ganar confianza y credibilidad, en la ciudadanía, pero para ganarla, hay que darle participación a la gente, hay que dialogar, para poder construir candidaturas comunes, que sean atractivas, representativas, que obedezcan a los intereses de la mayoría y al propio interés de la ciudad. 

No podemos cocinar candidatura, bajo la sombra de la oscuridad, como viene haciendo un sector del empresariado local, para que haya una candidatura común a la alcaldía, las fuerzas progresistas necesitarían crear un espacio de entendimiento y transparencia, para elegir una candidatura a alcalde, que favorezca a todo el colectivo y no a un partido o sector económico en particular. 

Puerto Plata, necesita de un entendimiento, para lograr un pacto, entre los diversos sectores, que apuestan por el crecimiento y el desarrollo de la ciudad, pero para eso, debe crearse un ambiente de confianza de que al cabildo, deben ir las personas más capaces, honestas y con vocación de servicio. 

Lo que está en juego no es los intereses de los partidos, aunque estos jueguen un papel importante, como canal de intermediación y representación para elegir los candidatos, pero el norte debe ser el interés de la ciudadanía y del propio colectivo puertoplateño. 

Hay que buscar un candidato común para la alcaldía, que encarne un programa de desarrollo de la ciudad, que cuente con un verdadero equipo de regidores, con una gran simpatía y ofrezca confianza de que es posible, desplazar del poder a la actual gestión municipal, de no encontrar la vía más adecuada para hacerlo, entonces Puerto Plata, se encontrara en un gran dilema. 

Solo un pacto político, que someta al escrutinio el candidato elegido al alcalde o los demás candidatos, a través de una amplia participación ciudadana, de políticos, empresarios y munícipes, se podrá salir de ese gran dilema, pues la apuesta es por Puerto Plata y no otra. 

Por: Juan Payero Brisso

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