Breaking News

Estabilidad ¿Para quienes?


La propaganda gubernamental repite con frecuencia ciertas palabras que, a fuerza de machacarlas tanto, tienen un poder hipnótico en espíritus incautos. Son palabras técnicas cuyo significado es desconocido para una buena parte de la población. Pero lo peor es que escamotean la verdad. Una de esas palabras es ´´estabilidad macroeconómica´´ y ´´estabilidad democrática´´. Con estas dos expresiones, el gobierno de turno quiere vender la imagen, o la creencia, de que somos una economía pujante, progresiva y de continuo crecimiento. Lo del crecimiento económico es cierto, ya que es confirmado por agencias internacionales que confirman que la economía dominicana ha experimentado un crecimiento significativo en años recientes. 

Pero cuando el presidente y sus voceros pregonan a los cuatro vientos el desarrollo de la economía dominicana, se olvidan de mencionar, al mismo tiempo, que la riqueza generada por este crecimiento se queda, en gran medida, en pocas manos y que la mayoría de la población dominicana vive sometida a una pobreza extrema.

Somos una sociedad donde un partido, el Partido de la Liberación Dominicana, creyéndose dueño del estado, y practicando el más indecente nepotismo, ha convertido a muchos de los familiares cercanos de poderosos miembros de ese partido, especialmente de su Comité Político, en una casta de privilegiados con salarios astronómicos cuyas cifras rayan en lo demencial. Las redes sociales han estado publicando los montos de estos salarios mientras el grueso de la población devenga ingresos que los forzan, como dicen los norteamericanos, a vivir de ´´cheque a cheque´´. 

Un 45% o más de los empleados en el sector público gana apenas 5,117 pesos, mientras muchos otros, los enllavados, los conectados a las altas esferas del poder, ganan salarios que van desde 700, 000, 800,000 y, en algunos casos, hasta un millón de pesos. 

La frugalidad es desconocida para la mayoría de nuestros políticos. Ya ni siquiera guardan las apariencias y exhiben sin empacho sus carros de lujo, sus relojes enchapados con oro o diamantes, sus torres imponentes en los barrios más exclusivos de Santo Domingo, sus casas de veraneo en sus provincias de origen, sus helicópteros con los que evitan el taponamiento del tráfico, el aire acondicionado que se mantiene encendido para evitar la brutalidad del calor caribeño y otros privilegios a los que ellos se creen con un derecho incuestionable. 

La llamada estabilidad existe, pues, solo para la élite que controla este país y que lo ha convertido en su feudo particular. El resto de los dominicanos tendremos todo, menos estabilidad económica. No puede haber estabilidad para el hombre o la mujer que con un sueldo mísero, tiene que sortear toda clase de dificultades para echar hacia adelante a su familia. Mientras el dominicano común, para cubrir sus necesidades más perentorias, tiene que recurrir a veces a la vergüenza del fiao, o del préstamo a tasas de interés abusivas a que lo somete el despiadado usurero, muchos miembros de nuestro congreso, uno de los más caros en toda Latinoamérica, pueden depositar sus salarios íntegros en el banco, porque la mayoría de sus necesidades, como el transporte, el combustible, el chofer que lo conduce a su trabajo y otros privilegios que ellos mismos se han dado, son pagados por los pendejos que sostenemos su extravagante estilo de vida.

Estabilidad, pues, para la élite de privilegiados que se beneficia en grande por sus contactos políticos significa mantener las condiciones que les permitan seguir usufructuando inmisericordemente el estado, beneficiarse de él como si fuera su propiedad; es ver el estado como algo de unos pocos que se sirven del dinero público con la cuchara grande y no como la cosa de todos que es el significado original de la palabra república. 

Por: Felipe Kemp
Principio del formulario
Final del formulario



No hay comentarios