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Rescatar la memoria visual de Puerto Plata

En las décadas de los años 50 y 60 del siglo pasado, la mayoría de las casas de la ciudad tenían sus techos pintados de rojos para protegerlos de la corrosión del salitre. 

La ciudad parecía un paisaje pintoresco entre mar y montaña. 

Cuando se iba de pesca mar afuera, la ciudad se veía como un pequeño archipiélago de framboyanes. 

Era durante la mañana a la salida del sol, cuando se apreciaba la fantasía oculta de la ciudad con su techo rojo. 

Desde lejos se observaba de manera imponente el fuerte San Felipe. La luz del faro se notaba como un puño cerrado; los almendros fatigados por el sol y el sudor de la gente en la busque de los aires perfumados del Atlántico. 

El festejo de la fantasía terminaba cuando el sol se agotaba en su deseo de tener luz y la ciudad escondía su techado rojo en su propia sombra para dar paso a los sueños de la noche. 

Esa mirada visual de la ciudad, desde la distancia se ha perdido. 

La ciudad con un conglomerado de casas victorianas pintadas de diferentes colores, con su techo rojo, también se ha ido perdiendo y destruyendo, sin que nadie se preocupe por su conservación y preservación. 

La ciudadela de Gregorio Luperón y el fuerte san Felipe, se encuentran oculto, bajo la arrabalizacion de su entorno, tampoco nadie se preocupa y ocupa por darle una mejor visualidad, a un espacio histórico, arquitectónico, cultural, turístico y paisajístico. 

El faro permanece dormido, para ocultar aún más, esa microciudad, como es la ciudadela, que tiene que ser aprovechada y desarrollada, para convertir ese espacio en un verdadero destino de ciudad. 

El muelle local, presenta una visibilidad de deterioro de todo su entorno, el cual tendrás, que ser renovado, con la construcción del nuevo puerto en la bahía de la ciudad. 

La otra cara de la ciudad, Playa Oeste, que da la imagen de la pobreza y la marginalidad de muchos ciudadanos, que viven en condiciones de precariedad y que dicho entorno necesita de ser renovado y modernizado. 

La zona victoriana y el centro histórico, sus casas victorianas, necesitan ser rescatadas, reparadas y pinatadas, a fin de ofrecer una mejor imagen de ciudad turística y cultural. 

Nuestra catedral oculta en la sombra de la noche, la que necesita de iluminación, para destacar su imagen y grandeza, como un centro para la oración y la meditación espiritual. 

La glorieta de la plaza independencia, completamente abandonada, deteriorada, llena de alimañas, frente a la mirada de turistas y la desidia de nuestras autoridades municipales. 

La visibilidad del mercado municipal, es el espacio más deprimente y calamitoso, que ofrece la ciudad y que urge ser trasladado, para dar paso a la conformación del centro cultural y artesanal del Atlántico. 

La ciudad necesita de una renovación urbana, rescatando su memoria visual y paisajística e impidiendo la contaminación visual de tantos letreros en las calles y construcciones indebidas. 

Hay que rescatar la memoria visual de Puerto Plata, produciendo una renovación urbanística, que contribuya realmente al desarrollo del proyecto de ciudad cultural y turística. 

Por: Juan Payero Brisso. 

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