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El CNM y la independencia del Poder Judicial

                           

El espaldarazo dado por el Consejo Nacional de la Empresa Privada (CONEP) al Consejo Nacional de la Magistratura (CNM) es otra muestra de por qué este país se encuentra en una deriva institucional y nuestra democracia no pasa de ser una caricatura.

Que el CONEP haya expresado que ellos tienen “...mucho optimismo para que con la instalación de los jueces de la SCJ se produzca una nueva ola de reforma judicial en la República Dominicana”, nos da una idea de hasta dónde esa cúpula empresarial es capaz de anteponer sus intereses corporativos por encima de la institucionalidad, la legalidad y la democracia.

Si dentro de una semana un extranjero visitara al país y leyera la valoración acrítica hecha por el CONEP, ni por asomo se entera de los dos hechos más relevantes ocurridos en las sesiones del CNM y que pusieron de manifiesto hasta dónde fue capaz de llegar Danilo Medina para garantizarse “su justicia”.

Todos fuimos testigos de cómo, de modo descarnado, arbitrario e ilegal montaron una campaña de desprestigio e infundio contra Miriam Germán, con el único propósito de pretender liquidarla moralmente para justificar su exclusión como jueza de la SCJ.

Finalmente se demostró que al Procurador General de la República le correspondió el papel de acusador, pero que el guión de la obra contó con el conocimiento y consentimiento de Danilo Medina y de sus aliados en el CNM. Así quedó evidenciado pues, conforme las informaciones que han trascendido, no votaron a favor de la permanencia de Miriam Germán en la SCJ, además de Danilo Medina, Reinaldo Pared, Mariano Germán, Radhamés Camacho y Frank Soto.

Ese CNM que ha llenado de “optimismo” al CONEP, es el mismo que en función de sus conveniencias políticas no tuvo reparo en someter a un verdadero escarnio público a una jueza como Miriam Germán, que en este país por más de 40 años ha sido y es un monumento de honestidad y de entrega ejemplar al servicio judicial.

¿Y cuál fue el pecado tan grave cometido por Miriam Germán para merecer la afrenta de que fue víctima? Dictar sus fallos y votos disidentes con independencia, apegándose a la ley y a la Constitución y no someterse a los intereses o conveniencias del poder político de turno.

La significación y propósito de este precedente que establece Danilo Medina y su facción con el caso de Miriam Germán, es que despeja al poder judicial de jueces que quisieran seguir el “mal ejemplo” de esta jueza que representaba un verdadero peligro por su independencia y carácter para desenmascarar el poder corrompido y sus componendas.

Lo segundo que hay que examinar es la composición de la nueva SCJ. La clave no está en los jueces honestos, capaces, de carrera y con méritos propios que fueron elegidos. El punto de inflexión está en el nuevo presidente electo de la SCJ.

Que nadie se confunda. La elección de Luis Henry Molina no se debió a sus viejas relaciones con el Poder Judicial ni a su ejercicio como abogado, sino a sus vínculos políticos directos con Danilo Medina y su facción. Si hoy Luis Henry Molina preside la SCJ es sencillamente porque es un hombre de Danilo Medina. Eso mismo sucedió antes con Mariano Germán, electo cabeza de la SCJ por ser un hombre de Leonel Fernández. Es la repetición de una historia conocida.

Danilo Medina ha firmado tres decretos que nombran a Luis Henry Medina como funcionario del área ejecutiva de su gobierno, ninguno de estos cargos vinculados a la Justicia. Lo sucedido ahora es que sencillamente Danilo Medina ha trasladado a su subalterno desde Indotel a la Presidencia de la SCJ, sin importarle que al momento de hacerlo figuraba con el No. 370 en la nómina de miembros activos del Comité Central del peledé ¿Es esta la justicia que nos merecemos? ¿Es esta la independencia judicial por la que tanto se ha luchado en este país?

El CONEP y todos los que hoy doblan la cerviz ante esta nueva imposición política en el poder judicial lo que hacen es lo que siempre han hecho: congraciarse y someterse a los designios del poder gobernante.

Es verdaderamente lamentable también la actitud sumisa y cómplice asumida por el PRM, partido que supuestamente personificaba la oposición en el CNM. Ese partido, estando representado en el CNM por su presidente, fue incapaz de enfrentar con carácter las componendas que se hicieron para maniatar a la Justicia y para rebelarse y denunciar ante la opinión pública lo que finalmente sucedió contra la institucionalidad y la independencia del Poder Judicial.

Ese liderazgo tradicional mediatizado, propenso a las componendas, y esos grupos corporativos, sometidos al poder político de turno y que solo piensa en sus intereses económicos, están inhabilitados para hacer el cambio democrático e impulsar las reformas y transformaciones que demanda esta sociedad.

Lejos de adocenarnos o retroceder frente a esta nueva embestida de la facción de Danilo Medina contra la independencia del poder judicial, es momento de redoblar los esfuerzos para unificar un liderazgo nuevo por sus convicciones democráticas y por su compromiso social y en capacidad de despertar a nuestro pueblo de la pesadilla morada.

Por: Guillermo Moreno

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