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Las horas fatales de la segunda reelección de Danilo Medina



En la medida en que se acercan las horas fatales de su anuncio formal la segunda reelección del presidente Danilo Medina va tomando cuerpo y al mismo tiempo despejando las dudas de aquellos que todavía se resisten a creer que el danilismo se atreva otra vez a modificar la Constitución para seguir en el gobierno. 

En esto la posición más ingenua la han adoptado los dirigentes de los movimientos sociales y políticos que le dieron impulso a la Marcha Verde, al dejarse llevar de la “visión inocente” de jugar en el terreno impolítico sin considerar las características propias del peledeísmo y la tipología autoritaria del régimen político que ha emergido en la sociedad dominicana durante las últimas dos décadas. 

El auge del movimiento social de masas fue sustituido por una militancia de aparatos izquierdistas y ONG´s cuyo despliegue estético discursivo, cercano a la autoayuda caritativa y el gradualismo conservador de lo políticamente correcto, separó a la ciudadanía contestataria de clase media y a los sectores populares de la posibilidad de echar abajo y enterrar al gobierno del presidente Danilo Medina que se había impuesto tanto en 2012 como en 2016 gracias a los sobornos y al financiamiento ilegal de Odebrecht. 

Mientras los partidos políticos denominados de oposición se guayaron en su intento de aprovechar para sí la coyuntura política abierta a partir de enero de 2017 con el estallido internacional del escándalo Lava Jato y cerrada el 12 de agosto de 2018 con la “marcha del millón”. 

El tiempo se ha encargado de poner las cosas en su justo lugar en tanto ha dejado en la ingenuidad o la complicidad a quienes revestidos de verde se opusieron tajantemente al enfrentamiento ciudadanía vs mafia danilista utilizando el espacio brindado por corporaciones mediáticas aliadas del gobierno y empeñadas en encuadrar la lucha por el fin de la impunidad en demandas lo más alejadas posible de la renuncia de Danilo Medina. 

Al carecer de herramientas actualizadas para hacer legible la conflictividad social y la sicología de las masas populares en la era del príncipe electrónico, los partidos apegados a verdades inmutables asumieron la errática política de abrazar el movimiento social negándose a su politización en el sentido de asumir el reto de derribar cuando se podía los cimientos del proyecto continuista de Danilo Medina y el PLD, que en aquel momento sufría los embates del fuerte oleaje verde. 

Lo que quedó de la efímera confrontación entre ciudadanía y mafia política fue la brecha por la cual el danilismo primero se escabulló y luego retomó su ruta continuista sin mayores contratiempos que los fuegos artificiales provenientes de un Leonel Fernández amarrado y reducido a un minúsculo grupo dentro de su propio partido. 

Bregada la marea verde y embaucado el Partido Revolucionario Moderno (PRM), que le selló a Medina el plebiscito de las primarias abiertas aprobadas en la ley de partidos y una ley electoral traje a la medida del oficialismo, el camino quedaba despejado para promover a Danilo Medina como el único líder político con la experiencia, la capacidad y la confianza del pueblo para dirigir el destino de los dominicanos, lo que, en esa perspectiva, ha servido para justificar una nueva modificación constitucional que le permita cuatro años más, y quién sabe. 

No se puede decir que no se vio venir, tampoco que fuimos engañados, muchas voces se levantaron aun a contrapelo de las cúpulas de los partidos y de la burocracia de la sociedad civil organizada atada a los círculos de poder, lo razonable es tomar en cuenta que en situaciones como esta influyen una gran cantidad de variables, aunque tendría que quedar claro que la precipitada coyuntura electoral marcada por la segunda reelección de Medina no puede entenderse al margen del accionar de sus opositores sociales y políticos. 

No olvidemos que las coyunturas son puertas que se abren y se cierran sin avisar a sus protagonistas, es de entera responsabilidad de los líderes y dirigentes que deciden ponerse al frente de una lucha política determinada los efectos de sus decisiones. 

El resultado concreto de la puerta abierta en la sociedad dominicana por el develamiento internacional de la trama Odebrecht ha sido paradójicamente la materialización del proyecto reeleccionista de Danilo Medina, el hecho que desde los grupos sociales y los partidos políticos opositores no se atendiera esa vertiente en el momento del auge del movimiento verde le abre ahora un gran hueco a su coronación. 

Asimismo, que la ciudadanía activa y el pueblo dominicano nos encontremos en los actuales momentos frente a la amenaza inminente de tener que enfrentarnos durante cuatro años más, y quién sabe, con la mafia danilista en el poder tiene que servirnos para una auténtica rectificación.


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