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El proyecto reeleccionista configura un nuevo mapa político en RD



Dos bloques peledeístas se dibujan en el horizonte, el reeleccionista del presidente Medina apoyado por Hipólito Mejía, Miguel Vargas y una parte del partido reformista, y el anti-reeleccionista de Leonel Fernández respaldado por Luis Abinader, las izquierdas y la sociedad civil. 

Contra el pronóstico de sus interlocutores el proyecto reeleccionista del presidente Danilo Medina se abre paso y al hacerlo disloca aún más una oposición que desde hace tiempo viene dispersa, reactiva, dando tumbos y enredada entre las patas de los caballos morados. 

Durante años los opositores se mantuvieron negando la posibilidad de que Danilo Medina pudiera cambiar por segunda vez la Constitución para presentarse a las elecciones de 2020, el tiempo ha demostrado su equivocación y ya partidos como el PRM tienen entre los principales puntos de su agenda la “defensa de la Constitución para frenar la reelección”, que a su vez es el eje central de la campaña del PLD en su versión leonelista. 

El cálculo sigue siendo, acorde con la vieja política, el de apoyar una facción contra la otra al interior del PLD en la espera de dividir al peledeísmo y en consecuencia ganarle las próximas elecciones. El mismo cálculo con relación a las primarias abiertas de la ley de partidos, la facción danilista se impuso y el PLD no se dividió, una antesala de lo que podría ser el cambio constitucional. 

Se da de esta manera porque la oposición en general y el PRM en particular carecen de estrategia y ruta para vencer al Estado-partido, poniendo a depender su política de la agenda oficialista. De allí unos opositores permanentemente reactivos. 

Colocado a la defensiva Luis Abinader asegura que los diputados del PRM no votarán por la modificación constitucional, leonelistas le responden con disposición a entregarle los nombres de los legisladores perremeístas que negocian su voto favorable al continuismo. El danilismo reafirma que cuenta con legisladores suficientes para aprobar el proyecto. 

El último de la fila ha sido Peña Guaba, excoordinador del proyecto presidencial de Abinader y actual dirigente del PRD, quien confirma 12 diputados del PRM vendidos al danilismo. 

Recientemente el diputado Fidel Santana denunció que el gobierno ofrece 35 millones de pesos por cabeza a los legisladores de otros grupos que voten por la reelección. 

Algunos analistas comienzan a reconocer la realidad del proyecto continuista, extraña que antes fueran esquivos a un Medina candidato presidente. 

Un aspecto que empuja la decisión continuista es la trama Odebrecht, mientras sigan cayendo expresidentes y altos funcionarios, y el expediente Lava Jato se mantenga vivo en Brasil y otros países latinoamericanos, Danilo Medina no puede dormir tranquilo. 

Si bien ha logrado escabullirse de los tribunales dominicanos esto no quiere decir que haya enterrado definitivamente un caso que en cualquier momento podría sorprenderlo y sentarlo en el banquillo de los acusados. 

Entre otras esa es una de las razones que obligan a Medina a pagar el precio que haga falta a cambio de quedarse en el poder más allá de 2020, para lo cual modificar la Constitución ha sido una iniciativa preparada con tiempo y recursos suficientes como para que ningún cabo quede suelto. 

Siendo así el problema se desplaza a la oposición que ha reducido su menú de respuestas primero obviando un proyecto continuista armado frente a sus narices y segundo sumándose a la política de Leonel Fernández de rechazo al cambio de la carta magna. 

El hecho de que 12 diputados del PRM negocien su voto a favor de la modificación constitucional implica una virtual división del PRM que no tiene de otra que votarlos del partido, aunque luego los recoja igual que el PLD cuando Hipólito Mejía le compró ocho diputados para la fallida reelección de 2004. 

Otra variable es la cercanía de Mejía al danilismo, el temor a que vuelva Leonel Fernández pone a esta parte del PRM prácticamente en las manos de Danilo Medina. 

¿Qué respondería Abinader si como se espera varios diputados de su partido aparecieran abiertamente del lado de la modificación constitucional? ¿Y si Mejía y su gente se van con la reelección? 

La precipitación de los acontecimientos prefigura un mapa de dos bloques políticos peledeistas enfrentados, uno reeleccionista encabezado por Danilo Medina y respaldado por Hipólito Mejía, Miguel Vargas y una parte de los reformistas, y otro antirreeleccionista encabezado por Leonel Fernández y respaldado por Luis Abinader, grupos de izquierda y una parte de la sociedad civil. 

Al pasar las horas lo que va quedando es la reelección convertida en tiempo record en el único tema de la agenda política dominicana, esto afianzado por la contingencia reactiva de los opositores.

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