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“Sin producción no hay nación”


El título de este artículo reproduce el acertado lema que identifica a la Confederación Nacional de Productores Agropecuarios (Confenagro). El pasado jueves 24 asistí a su Asamblea General en la que se dio cita una amplia variedad de asociaciones y clústeres de productores. 

Al compartir con esa enorme cantidad de hombres y mujeres que día a día se levantan, venciendo hostiles condiciones, a poner a producir el campo dominicano, ratifiqué mi convicción del papel que está llamada a jugar la agropecuaria en el desarrollo del país. La producción agropecuaria no solo es fuente inagotable de generación de riquezas, sino que tiene el potencial para garantizar nuestra soberanía alimentaria, darle cohesión social a la nación y, apoyada en adecuadas políticas públicas, asegurar una distribución equitativa de la riqueza que genere. 

Para ello se requiere cambiar hacia un modelo de Desarrollo Productivo Compartido, que deje atrás al actual modelo económico anclado en los servicios, el consumo de bienes importados, un irresponsable endeudamiento público y la concentración en pocas manos de las riquezas que genera el crecimiento económico. 

Erick Rivero, presidente de Confenagro, identificó en su discurso una parte importante de las problemáticas del sector. Son muchos los aspectos sobre los que hay consenso para que la agropecuaria dé el salto definitivo. A continuación sintetizo algunos. 

1.- Modernizar el marco legal del sector agropecuario, que lleva más de 50 años de estancamiento. El sector agropecuario en la actualidad agrupa unas 15 instituciones. Se requiere de una reestructuración que ubique al Ministerio de Agricultura como órgano rector, que elimine la duplicidad y solapamiento de funciones y, sobre todo, que unifique las políticas públicas del sector y le de una definida direccionalidad hacia la transformación del campo dominicano. 

2.- Garantizar el acceso oportuno a crédito competitivo. En la actualidad, una parte importante de los productores tienen que buscar crédito en la banca comercial, a elevados intereses y, los que no califican, ir al crédito informal, sujetos a la especulación y la usura. Urge pues la capitalización del Banco Agrícola y su transformación en un Banco de Desarrollo Rural, Agropecuario y Agroindustrial; una ley de fondos fiduciarios para capitalizar instituciones que permitan a los productores prestarse a sí mismos y la puesta en vigencia del seguro agropecuario. 

3.- Una decidida política pública de producción, preservación y uso eficiente del agua. Esto conlleva, ampliación de la cobertura boscosa; protección y recuperación de las cuencas de los ríos; hacer eficientes los sistemas de riego y ampliar la red de canales existentes; construir pequeñas y medianas presas y darle mantenimiento a las existentes. 

4.- Sin el desarrollo integral del medio rural no es posible el despegue de la agropecuaria. Esto significa una mejoría sustancial de las condiciones de vida para los habitantes del campo: acceso universal a sistemas educativos y de salud de calidad; seguridad social; energía eléctrica; agua potable; pavimentación de carreteras y caminos vecinales. Solo así se podrá frenar el abandono del campo y la migración a las grandes ciudades del país y al exterior de productores y trabajadores agrícolas 

5.- Modernización de la producción agropecuaria. Hablamos de sostenidos proyectos de investigación y de extensión agropecuaria, acceso a tecnología, a la información y el desarrollo de nuevas técnicas que mejoren la productividad y rentabilidad agropecuaria. También, fomentar las profesiones de agronomía, veterinaria y áreas conexas. Además, políticas de acompañamiento a los productores para el desarrollo de una cultura empresarial y de manejo eficiente de las unidades productivas en el campo. 

6.- Enfrentar dos de las mayores amenazas que en estos momentos tiene la agropecuaria nacional. Por un lado la revisión del tratado de libre comercio conocido como DR-CAFTA porque de lo contrario, en muy pocos años estarán en la ruina sectores y regiones productivas fundamentales del país y todas las graves consecuencias que de ello se derivarán. Y, por otro lado, parar las ilegales importaciones hechas en violación de los acuerdos comerciales y sin la debida calendarización y licitaciones, desplazando a los productos nacionales. 

7.- Para el desarrollo de la agropecuaria, además de todo lo enumerado, es necesario consolidar el mercado interno. Esto requiere de estrategias que la articulen a las necesidades de consumo del sector turístico y que nuestro productores sean los proveedores de las compras que realiza el Estado para el desayuno y almuerzo escolar, comedores económicos, hospitales, cuarteles, cárceles, entre otros. 

8.- Ahora bien, para la agropecuaria jugar el papel de motor del desarrollo nacional es imprescindible convertirnos en un país agroexportador que nos lo facilita nuestra estratégica ubicación geográfica. Para ello tendremos que, entre muchas otras, profesionalizar el servicio exterior dominicano, y que la promoción de la producción nacional y búsqueda de mercado se convierta en ejes centrales del quehacer de diplomáticos y cónsules dominicanos. 

La producción agropecuaria no solo es fuente inagotable de generación de riquezas, sino que tiene el potencial para garantizar nuestra soberanía alimentaria, darle cohesión social a la nación y, apoyada en adecuadas políticas públicas, asegurar una distribución equitativa de la riqueza que genere.

Por: Guillermo Moreno

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