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Se transforma el movimiento de los chalecos amarillos


La siguiente convocatoria es la segunda hecha por los chalecos amarillos de Commercy, un pueblo ubicada en el departamento de Meuse, al noreste del país. A raíz del masivo movimiento de protesta que ha tenido lugar en Francia desde mediados de noviembre, los chalecos amarillos de Commercy organizaron una asamblea popular en el centro del pueblo. El 30 de noviembre, emitieron su primera convocatoria para la organización de asambleas populares en todo el país. 

Mientras los medios de comunicación se han enfocado en las manifestaciones callejeras dentro de las principales ciudades como París, el movimiento de los chalecos amarillos recientemente ha cambiado su enfoque de la oposición al aumento del impuesto sobre el combustible a la demanda de formas radicales de democracia. Los llamados recientes incluyen tanto la demanda para el establecimiento de RICs (Referendos de la Iniciativa Ciudadana o Référendum d’Initiative Citoyenne) como para la autoorganización autónoma de las masas trabajadoras mismas. 

El Segundo llamado de los chalecos amarillos de Commercy es significativo porque es un intento de unir el creciente fenómeno de las asambleas populares que exige una democracia directa el cual está echando raíces en todas partes del país, desde Brest en el noroeste hasta Béarn en el Pirineo francés occidental; desde Carpentras en Provenza hasta Nancy en el noreste. 

Junto con la traducción y el texto original, incluimos el enlace de Youtube para su segunda declaración aquí: https://youtu.be/GB1-Sg4jt7Y

2ª convocatoria de Commercy: por una Asamblea de asambleas 

Nuestro segundo llamado es: 

A todos los chalecos amarillos. A todos aquellos que aún no lo vistan el chaleco pero que todavía tiene rabia en el estómago. 

Han pasado más de seis semanas desde que ocupamos las rotondas, las cabañas en los centros municipales, los otros lugares públicos y las carreteras, y que estamos presentes en los corazones y las conversaciones. ¡Y estamos bien! 

¡Había pasado mucho tiempo desde una lucha fuera tan buena, tan apoyada y alentadora! 

- Alentadora porque nuestros líderes han temblado y siguen temblando en sus pedestales; 

- Alentadora porque comienzan a conceder unas migajas; 

- Alentadora porque ya no nos dejamos como unos huesos para ellos roer; 

- Alentadora porque todos aprendemos juntos, nos respetamos, nos comprendemos, nos apreciamos a nosotros mismos en nuestra diversidad. Los enlaces están tejidos. Los modos de operar están ensayados. Y eso, no se nos quita nadie. 

- Alentadora también porque hemos comprendido que no necesitamos dividirnos más frente a la adversidad. Comprendimos que nuestros verdaderos enemigos son los pocos, poseedores de una riqueza inmensa la cual no comparten: las 500 personas más ricas en Francia han multiplicado por tres sus fortunas desde la crisis financiera de 2008, ¡alcanzando €650 mil millones! Las concesiones fiscales y los otros regalos sociales a las empresas más grandes también suman cientos de miles de millones cada año. ¡Es intolerable! 

- Alentadora, en fin, porque comprendimos que éramos nosotros capaces de representarnos, sin amortiguadores entre los poderosos y la gente, sin partidos que canalicen las ideas para su propio beneficio, sin cuerpos intermediarios con el objetivo de amortiguar los choques, para engrasar el sistema en vez de defendernos. 

Hoy, lloramos a las víctimas de la represión; varios muertos y docenas de personas gravemente lesionadas. ¡Malditos sean los que lo permitieron! ¡Pero deben saber que nuestra determinación está intacta. Estamos orgullosos de este camino logrado tan rápido y de toda esta conciencia que son tantas victorias sobre el abrumador sistema. Y nos sentimos muy bien que este orgullo sea compartido por muchas personas. 

¿Podría ser de otra manera cuando este sistema, y este gobierno que lo representa, constantemente destruyen los logros sociales, los lazos entre la gente, y nuestro querido planeta? Hay que seguir. Es vital. Necesitamos ampliar estos primeros resultados, sin prisa, sin agotarnos, pero sin desanimarnos. Tomémonos el tiempo y reflexionar. 

Por lo tanto, hacemos este llamado a todos los que comparten esta rabia y la necesidad de cambio para continuar vistiendo con orgullo sus chalecos amarillos, para ponérselos sin miedo. Ahora debemos reunirnos en todas partes, formar asambleas ciudadanas, populares, de tamaño humano, donde reinan el hablar y el escuchar. 

Dentro de estas asambleas, como en la de Commercy, cada decisión se toma colectivamente, donde los delegados son designados aplicar y establecer las decisiones al son de sus electores. ¡No al revés! No como en el sistema actual. Estas asambleas llevarán nuestras demandas populares igualitarias, sociales y ecológicas. Algunos se autoproclaman ‘representantes nacionales’ o elaboran listas para futuras elecciones. Creemos que esto no es el proceso correcto. Todos lo sienten muy bien que la palabra, nuestra palabra, se perderá en este laberinto o se desviará como dentro del sistema actual. 

Nos reafirmamos una vez más la absoluta necesidad de no dejarnos llevar por otros, de no dejar confiscar nuestra palabra. Una vez creadas estas asambleas democráticas, en un máximo de lugares, se abrirán cuadernos de demandas. El gobierno ha pedido a los alcaldes que pongan en lugar cuadernos para las quejas en los municipios. Nos preocupa que al hacerlo nuestros reclamos sean secuestrados, organizados a su manera, y que al final no reflejen nuestra diversidad. Debemos mantener la mano sobre estos medios de expresión de la gente. Por esto llamamos ¡para que sean abiertos y sostenidos por las asambleas populares! 

¡Que sean establecidas por el pueblo y para el pueblo! Desde Commercy, hacemos un llamado para una gran reunión nacional de comités populares locales. 

Con el éxito de nuestra primera convocatoria, les invitamos a organizarla, democráticamente, en enero, aquí en Commercy, con delegados de toda Francia; para reunir los cuadernos de demandas y ponerlos en común. También les invitamos a discutir todo nuestro movimiento. 

Finalmente, le proponemos que se decida sobre un modo de organización colectiva. Los chalecos amarillos, auténticamente democráticos, del pueblo y respetando los pasos de la delegación, juntos vamos a crear la Asamblea de las asambleas, la Comuna de los comunes. Este es el significado histórico, es nuestra propuesta. 

¡VIVA EL PODER DEL PUEBLO, POR EL PUEBLO, Y PARA EL PUEBLO! 

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