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Búsqueda de talentos y padrinos, a favor de la escuela de música, Manuel Pla Cocco


La escuela de música Manuel Pla Cocco, ha hecho un llamado a los padres de los niños, de los barrios de la ciudad, a encausar sus hijos en el estudio de la música, para alejarlos de los vicios y la corrupción y brindarle la oportunidad de estudiar y de conseguir espacio productivo para su existencia.

La mayoría de los barrios de nuestra comunidad, poseen muchos talentos ocultos, que a causa de la desigualdad y la falta de oportunidades, no han podido encontrar la oportunidad para estudiar y trabajar.

La escuela vocacional de música, Manuel Pla Cocco, viene realizando ingentes esfuerzos por encontrar esos talentos e integrarlos a la escuela, para la enseñanza y el aprendizaje de la música y su formación en valores.

La escuela necesita el apoyo de los diversos ministerios del gobierno, la municipalidad, el empresariado, las organizaciones comunitarias, ONGS, de munícipes, instituciones extranjeras y de dominicanos en el exterior, para que colabore y ayuden a estos niños a encontrar la oportunidad de estudiar música.

La escuela necesita de padrinos, que ayuden con becas a los estudiantes y a la adquisición de instrumentos, para el aprendizaje musical y su buen desempeño, como hijo de familias honestas, que quieren la superación de sus hijos, fuera de los vicios del barrio.

La escuela Manuel Pla Cocco, ha llegado a un acuerdo de cooperación y trabajo, con el Comité de Puertoplateños Residentes en los Estados Unidos, a los fines de encontrar padrinos y donación de instrumentos, para ayudar a la escuela en la formación de los estudiantes, que tanto necesitan de esa ayuda, para su mejor desempeño, en el aprendizaje de la música y en su superación, como ciudadano del futuro.

La escuela ha hecho un llamado a todas aquellas personas o instituciones, que tienen la vocación de ayudar y de contribuir al desarrollo de la escuela, a convertirse en padrinos, para alcanzar la superación de niños, niñas, adolescentes y jóvenes, de los barrios más empobrecidos de la ciudad, para alejarlos de la delincuencia, la drogadicción, prostitución y del alcoholismo y hacerlos hombres de bien, al servicio del bien común.

Por: Juan Payero Brisso

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