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La ración del boa para los de arriba y las migajas para los de abajo

En sentido general, las navidades transcurrieron sin mucha fanfarria. Por dondequiera que uno se movía se notaba una ausencia de euforia, una atmósfera de decaimiento general, que se agudizaba aún más de noche cuando uno se internaba por las calles de la ciudad apenas alumbradas por las luces mortecinas de los faroles nocturnos. En la mayoría de los hogares se notó la ausencia de adornos navideños. Las serenatas, los aguinaldos, las mañanitas, las sorpresas parecen ser ya solo una memoria.


Como en años anteriores, El Plan Social de la Presidencia dio muestras de una ineptitud flagrante al montar en distintas provincias del país un espectáculo degradante y bochornoso que consistió en la entrega de una caja conteniendo raciones para una cena de navidad. Un video que ha sido hecho público y que circula por las redes sociales, al revelar el contenido de dichas cajas revela, al mismo tiempo, la mezquindad de quienes repartieron estas migajas a los más desposeídos de este país. La cajas, cuya entrega se transforma en otra forma de propaganda que se añade al bombardeo publicitario con el que a diario nos abruma este gobierno, contienen, entre otros elementos, lo siguiente: una caja de galletas, una botella de vino Moscatel Bonora, una funda de spaghetti, una botella de Ponche Crema de Oro, una botella de ron Carta Real, una fundita de café molido y dos libras de arroz. Por estas y otras migajas se pelearon como fieras hambrientas miles de dominicanos que en distintos puntos del país.


Ha sido un espectáculo vergonzoso. Un espectáculo que no está en consonancia con ese mundo feliz, con ese crecimiento económico tan cacareado por los voceros del gobierno, con ese salto al progreso que según esos mismos voceros, saca cada vez más de la pobreza a miles de dominicanos. Año tras año se ha venido escenificando esta escena deplorable en todo el país, y es evidente que los organizadores del Plan Social de la Presidencia no tienen la menor intención de aprender del fracaso que ha significado la entrega de estas cajas.


La generosidad, cuando es verdadera, no despoja de su dignidad a quien la recibe . Y es eso lo que ha hecho el gobierno con la entrega de esta dádiva: animalizar, reducir a la categoría de bestias a quienes se han peleado para obtener a pura fuerza una de estas cajas. Ese espectáculo revela lo que somos como país: un lugar donde predomina la anarquía, la arbitrariedad, y la fuerza bruta del que se impone con mucho colmillo y agallas.


Ha sido este un año de pocos logros en sentido institucional. El avance ilusorio que tanto nos cacarea el oficialismo es remachado a diario por los ventrílocuos pagados del gobierno. El Consejo Nacional de la Magistratura escenificó un espectáculo rídiculo al seleccionar a jueces desconocidos, entre los cuales se encuentra uno, José Alejandro Ayuso de los Santos, que es un declarado vocero del presidente Danilo Medina. Jueces probos, de larga trayectoria profesional, de probada objetividad y de apego a la constitución fueron obviados porque no le convienen al gobierno.


Tampoco hicimos avances significativos en salud, la cual se ha convertido no en un derecho, sino en una mercancía que pueden comprar unos pocos. El gobierno se ufana de haber inaugurado muchos hospitales, con lo cual no estamos en principio en desacuerdo porque si algo hace falta en este país son buenos centros de salud. Pero la salud no consiste solamente en la creación de obras de infraestructura. Hay que darle mantenimiento a esas obras, y todos sabemos de las fallas estructurales de muchos hospitales que inauguró el gobierno, los cuales fueron luego abandonados para convertirse en centros que ofrecen un servicio precario a la población necesitada. Las aseguradores siguen negándole procedimientos a mucha gente y al final de año terminan llenando sus arcas de dinero como resultado de esta práctica.


La llamada ´´revolución educativa´´ del gobierno sigue siendo eso: un despliegue de propagando y de retórica hueca porque las transformaciones en educación son el resultado de los decretos de ningún presidente, sino que se van implementando a través del tiempo.


Ya empieza a sentirse en las calles ese desgano que sigue a la excitación excesiva que produce el alcohol en estos días. Sacudidos de la resaca del día de navidad, la gente se prepara a esperar el año nuevo. El patrón de conducta será el mismo: mucha bulla, mucho alcohol, mucha excitación. El día de año nuevo mucha gente se despertará aturdida por el letargo que sigue a la sobreexcitación de los sentidos cuando se den cuenta que en el nuevo año se encuentran en el mismo lugar, que lo único nuevo del año que empieza es solo el número y que la corrupción, la impunidad, el atraso institucional, las truchimanerías políticas, y las poses de los falsos profetas de la política vernácula serán las mismas de años anteriores.

Por: Felipe Kemp 



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