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Rafael Solano y el 50 aniversario de su canción Por amor



El próximo lunes 19 de noviembre del presente año (2018), cumple 50 años de haberse dado a conocer por primera vez la canción Por amor, letras de Rafael Solano Sánchez e interpretada por el cantante de la Sultana del Este y licenciado en Finanzas Erasmo Alfonso Cáffaro Durán (a) Niní Cáffaro, en el Primer Festival de la Canción Dominicana, celebrado en el antiguo Conservatorio Nacional de Música, de Santo Domingo, organizado por la Asociación de Músicos, Cantantes, y Bailarines (AMUCABA), bajo la presidencia del músico, escritor, profesor y jurista puertoplateño Dr. Luis Almanzor González Canahuate. 

Dicha composición musical del maestro Rafael Solano ganó el primer lugar el 21 de noviembre de 1968, quince distinguidas personas formaban el jurado en dicho trascendental evento artístico y de esa manera se catapultó en el ámbito nacional e internacional. 

Cuando cumplió 40 años (2008) dicha canción de haber ganado, la Gobernación Provincial de Puerto Plata, encabezada por la señora exgobernadora doña Eridania Altagracia Llibre Ortiz viuda Jiménez realizó un magno acto de conmemoración a casa llena en el anfiteatro de la UASD, que hoy en día lleva el nombre del maestro Rafael Solano Sánchez. En dicho evento artístico, además, de Solano Sánchez, participaron los cantantes Niní Cáffaro, y Luchy Vicioso y varios músicos. 

En aquella memorable e histórica noche de la canción dominicana, en que resultó ganador del primer lugar la canción Por amor, participaban en dicho Primer Festival destacados compositores y cantantes dominicanos. La orquesta estaba compuesta de 25 connotados músicos, bajo la dirección del experimentado maestro Bienvenido Bustamante. El maestro de ceremonias lo era el extraordinario locutor, presentador, animador y productor de programas Nobel Alfonso Tejada. 

Virgilio Alcántara ha trazado un perfil de él de la siguiente manera: “El maestro Solano es uno de esos seres humanos callados, circunspectos, de apariencia serena, que no parecen alterarse, y que, sin embargo, tienen una enorme capacidad para asombrar a los demás. A mí, por lo menos, siempre me ha asombrado el poderoso músico y el cautivante poeta que está metido en la frágil y menuda anatomía de Rafael Solano”. (Prólogo escrito al libro de Rafael Solano, Letra y música. Relatos autobiográficos de un músico dominicano. Santo Domingo, Editora Taller, 1992, página 6). 

Rafael Solano se ha distinguido en el país como en tierras extrajeras como músico y cantante popular, director de orquestas populares, compositor, poeta, descubridor e impulsor de noveles talentos artísticos, escritor, ensayista, diplomático, empresario disquero, director y productor de programas de radio y televisión. 

Vivió durante algunos años en diferentes países como músico popular, director de orquestas y diplomático, como fueron: Venezuela, Jamaica, New York, París, Francia, etc. 

Rafael Solano a través de su vida como músico popular ha realizado un encomiable trabajo, dando a conocer artistas noveles en el mundo del espectáculo artístico, como han sido: Niní Cáffaro, los hermanos Horacio y Rafael Pichardo, Tito Saldaña, Luis Newman, Fernando Casado, Nandy Rivas, María Montez, Arístides Incháustegui, Lucía Fiordaliza Vicioso Sánchez (a) Luchy Vicioso, Sonia Silvestre, Ivette Pereyra, Josefina Miniño, José Lacay, Aníbal de Peña, Aída Lucía, Rosita Saleta, Julio César Defilló, y otros tantos. 

Solano ha sido considerado como uno de los pianistas más ingeniosos y talentosos y dedicados a la música. Como compositor ocupa un lugar señero en el ámbito nacional e internacional a partir del año 1968, en que ganó su canción Por amor. 

Proviene de una familia muy humilde de la ciudad de Puerto Plata. Allí nació el 10 de abril de 1931, hijo de los señores: Ramón Solano (oriundo de Moca y escribió una columna periodística en un periódico de Puerto Plata, bajo el título de Solanadas) y de la señora América Sánchez. 

Su nombre completo es: Rafael Leonidas Solano Sánchez. 

Tuvo dos hermanas: Minerva Enóe y Carmen Francisca. 

Se crió y educó en su ciudad natal de Puerto Plata, en el hogar de su madre doña América Sánchez, debido al divorcio de sus padres. 

Sufrió las vicisitudes y carencias proviniéndose de un hogar pobre, pero lleno de virtud y honradez. 

El destacado periodista y diplomático Virgilio Alcántara lo ha descrito así: “Rafael Solano proviene de una familia humildísima de Puerto Plata en la que faltó la figura del padre, y con su madre y una hermana ejerciendo de maestras rurales, con ingresos que escasamente daban para lo mínimo. Las carencias de su infancia fueron tales, que casi todos los años de escuela primaria los pasó con un solo par de zapatos. Se los quitaba al regresar de la escuela y se pasaba descalzo todo el resto del día. Y en su casa se vivió durante muchos años sin servicio de electricidad. Desde niño, vivía metido entre los músicos, y la música la aprendió de oído en la niñez. Su primer maestro fue un clarinetista de la Banda de Música Municipal de Puerto Plata que le enseñó la posición de las notas en el pentagrama, dibujándole diagramas en los ratos que le dejaba libre su trabajo como bombero en una estación gasolinera instalada al lado de la casa de Solano”. (Prólogo al libro de Rafael Solano, Letra y música. Relatos autobiográficos de un músico dominicano. Santo Domingo, Editora Taller, 1992, página 9). 

Hizo sus estudios primarios e intermedios en las escuelas de Puerto Plata. Desarrolló Solano, todas las actividades propias de un adolescente de esa época. Se inscribió como monaguillo en compañía con su inseparable amigo Hugo de Jesús González López (1931—2016) en la Iglesia Católica. 

Recibió las primeras de lecciones de música de Eduardo Peniche, quien fuera músico de la Banda Municipal de Música de Puerto Plata y tocaba el clarinete en la misma. 

Rafael Solano tocaba el armonio en la Iglesia y formó un coro de muchachos de su edad, que actuaba en todos los servicios menores de la Iglesia. 

El padre José Moliné por esos servicios prestados en la Iglesia por Solano le pagaba las clases de piano que recibía de parte de Vicente Grisolía Poloney. 

Cuando el maestro Grisolía Poloney se marcho de Puerto Plata a Santo Domingo a continuar su estudio de piano en el Conservatorio Nacional de Música, Rafael Solano se inscribió con el pianista y pintor puertoplateño Rafael Arzeno Tavárez (1914—1972) para continuar sus estudios de piano. 

Solano era presentado como pianista en el 1942 en el Teatro Apolo de Puerto Plata por Juan Llibre Quintana (1924—2008), en sus funciones de teatro. Fue llamado por el declamador Llibre como la revelación del 42, refiriéndose al año 1942. 

En el año 1946, con apenas 14 años de edad, Rafael Solano formó parte de La Orquesta Maravilla de Puerto Plata, dirigida por Jorge Severino Peralta (a) Neney Severino (1914—2004). 

Permaneció por espacio de cuatro años como pianista de la orquesta de Neney Severino, viajando por todas partes y tocando todos los días en la estación de radio HI9T—HI9U, propiedad de don Luis Arturo Pelegrín (1906—2003). 

Dos grandes figuras de la música puertoplateña: Manuel Plá Cocco (a) Manolito (1910—1989) y Luis Lora, ambos contribuyeron a forjar su pasión por la música. 

Logró en el año 1950 graduarse de Bachiller en Filosofía y Letras en el Liceo diurno Emilio Prud Homme, de Puerto Plata. En ese mismo año partió a Santo Domingo a estudiar en el Conservatorio Nacional de Música, con la esperanza de graduarse de piano de música clásica. Se vio precisado a cambiar de metas y se dedicó al género popular, donde ha decollado con rotundo éxitos. 

En Santo Domingo logró conseguir trabajo en la emisora La Voz del Trópico, acompañando al piano un programa de aficionados todos los sábados, devengando un salario de diez pesos por cada audición del mismo. 

Luego, trabajó en la estación de radio H. I. Z., acompañando cada noche a la cantante puertoplateña Flor de Lis, con sueldo de un peso diario. 

Por fin, se presentó al Conservatorio Nacional de Música y fue sometido a un riguroso examen por parte de un jurado examinador, compuesto entre otros por Mary Siragusa, Vitalia del Monte, María Blanca Lamarche y otros. Ese día de dicho examen tuvo que tocar al piano: Introducción y Rondó caprichoso, de Mendelssohn; y así como también, Claro de luna, de Debussy. 

Fue aceptado como alumno en el Conservatorio Nacional de Música y allí tuvo de profesora a Mary Siragusa. 

Fue promovido al Curso Superior de Piano, teniendo de profesor al famoso pianista español Pedro Lerma. 

Conoció y trató al cantante Keko Landestoy, con quien vino a tener una gran amistad. Landestoy era asistente del Director General de Bellas Artes, Jaime Colson (1901—1975), quien era oriundo de Puerto Plata. Su amigo Keko le propuso a Solano que tratara de hablar con su compueblano el pintor Colson para que éste a su vez hablara con el general José Arismendy Trujillo Molina (a) Petán, propietario de de La Voz Dominicana, le consiguiera trabajo allí. Solano logró ser llamado y asignado a la Orquesta Angelita, dirigida por pianista italiano Enrico Cabiatti. No tenía ningún sueldo asignado. Cabiatti fue de mucha ayuda para Solano en el perfeccionamiento del piano. Posteriormente se le asignó un sueldo de cincuenta pesos mensuales. 

Cuando finalizó el contrato de Cabiatti, el maestro Solano fue nombrado en su lugar como director de la Orquesta Angelita. Permaneció al frente de la misma durante tres años. 

De ahí paso a ser pianista de la orquesta de Antonio Morel, que hacia los bailables del Patio Español del hotel Jaragua, de Santo Domingo. 

Rafael Solano viendo como estaba gobernando el dictador Rafael Leonidas Trujillo Molina (18916—1961) el país y no habiendo oportunidades de progreso económico, decidió marcharse hacia el extranjero. 

Su amigo Enrique Peynado Soler le hizo gestiones del pasaporte y se lo consiguió. En marzo de 1954, fue contratado a través del músico Porfirio Jiménez por la orquesta de Luis Alfonso Larralin, para actuar en Venezuela.


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