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La angurria del alcalde y sus ediles

Desde muy pequeño, escuchaba a algunas personas mayores, utilizar ese vocablo coloquial, llamado angurria, pero yo no sabía en realidad, en qué consistía, solo tenía una idea vaga, que a mi entender, significaba diarreas. 

La duda me asaltaba sobre el significado del mismo, pero mi amigo Cosme Lantigua (Loly), es quien me ayuda a encontrar la verdad, para saber su real significado. 

En el barrio de los Balcanes, donde residía, vivía un viejo discípulo de ese gran sabio Griego, Sócrates, mi amigo me invita a visitarle, para poder saber, que significa el concepto angurria, lo primero, que nos dice Kalil Gilbert, un inmigrante de origen inglés, ¨la vida está regida por él y su contrario¨, nos ¨quedamos fuera del aire¨ y abre un diccionario Larousse y nos lee en voz alta, angurria, quiere decir: deseo insaciable, avaricia, codicia y afán de poseer muchas riquezas por el solo placer de atesorarlas sin compartirlas con nadie. 

Esto viene a cuento, porque el alcalde y algunos ediles, han dado muestras de una angurria a nivel municipal, cuando se han planteado la privatización de la recogida de la basura y haciendo uso de una jerigonza, para explicar de que no se trata de eso, sino de una concesión. 

Recordé la frase del viejo Kalil, de ¨él y su contrario¨, pues realmente resultan contradictorios los intereses del alcalde y de algunos ediles y la ciudadanía, pues concesionar o privatizar, significa los mismos, enajenar o entregar un patrimonio municipal a una persona o empresa. 

En la posición del alcalde de privatizar la basura, en el fondo lo que subyace, es una angurria y una avaricia por hacer de los recursos municipales, un interés para sus beneficios particulares y de grupo. 

La alcaldía pretende que su plan de privatización, sea aceptado dócilmente por la ciudadanía, cuando en realidad lo planteado, va en detrimento de la institucionalidad de la municipalidad y de los intereses de la ciudad, pues unas de las principales funciones de una alcaldía, es precisamente recoger la basura y mantener el ornato de la ciudad limpio. 

El argumento de concesionar es una verdadera jerigonza y un puro cuento, cuando en realidad, la alcaldía, lo que tiene que hacer, es cumplir con sus funciones de manera eficientes y no recurrir al sector privado, cuando la verdadera responsabilidad, es de dicha entidad municipal. 

Los que tiene que hacer la alcaldía y su Consejo de ediles, es cumplir sus funciones para los que fueron electos, ser transparentes y probos en sus funciones y rendirles cuentas a la ciudadanía de manera clara. 

No se puede ser angurriosos y olvidarse de los intereses de los votantes, a quienes ustedes dicen representar, pues podrían crear una situación muy enojosa, que afecte su credibilidad y la propia gobernabilidad de la municipalidad. 

De querer aprestar la tuerca, con el rodillo de la privatización, afectara no solo a toda la ciudadanía, sino también a sus propios familiares, amistades y la condena ciudadana y familiar, entonces, será mucho mayor, a través de la indignación y la lucha, contra la llamada concesión y su angurria municipal. 

Por: Juan Payero Brisso.

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