Breaking News

Una mirada desde el Atlántico, de un pueblito encantado y encantador.

El mundo se ha convertido tan pequeño, como resultado de la gravitación de la nueva tecnología, que ya no nos preocupamos de saber de lo nuestro. 

Nuestra mirada está más centrada en saber más de los otros, que de nuestra existencia como pueblito encantado. 

Conócete a ti mismo, fue aquella vieja sentencia que nos legó, ese gran maestro de la antigua Grecia Sócrates, la que hoy no pensamos ni seguimos, como ejemplo de vida. 

Para muchos todo se derrumbó, perdiéndose el optimismo y el sentido del progreso. 

El mal que le ha hecho el PLD a este país, es para no ser tan optimista, pero estamos confiados, en que la vida da muchas vueltas, alrededor de la luz de la esperanza, para querer ser, siempre libre de la ignominia. 

Muchos los ven como un mal necesario, pues los pueblos tienen los presidentes, que se merecen. 

Otros dicen todo tiene su final y ese final llegaras, a través de nuestras preocupaciones o dibujados con lápices de colores por nuestros niños. 

La vida en el Atlántico es toda tormentosa, cada año tenemos ciclones y huracanes, que amenazan nuestras vidas, alteran nuestros sentimientos y emociones, pero siempre seguiremos el camino de la vida, como si no hubiese ocurrido nada, porque siempre hemos estado soñando despierto. 

Eso forma parte de nuestro ADN, el no preocuparnos por nada, hasta que no se altere el ritmo de nuestro corazón. 

Hace tiempo que vendieron nuestras imágenes, durmiendo en una hamaca, como verdaderos holgazanes, bostezando por la fatiga del día, bajo los aires perfumados del Atlántico. 

Solo el dios Neptuno, permanece de pies y despierto, en ese pequeño islote del Atlántico, sin importar que el viento sople y la ola golpee. 

El pueblo duerme, como un dragón, mareado por el ruido del bocinaje periodístico y de las informaciones toxicas, que promueven sicarios de la comunicación. 

Todo cambia y cuando se produzca ese cambio, que puede ser más temprano que tarde, de un pueblo que hoy duerme, pero cuando despierte podrás saciar su sed de justicia. 

Con una mirada desde el Atlántico, de un pueblito encantado y encantador, llegaremos al ritmo de las olas por el camino del bien y del cambio, que tanto necesitamos. 

En espera que el dragón despierte, para seguir disfrutando de la brisa del Atlántico, que nos da tanta vida de libertad. 

Por: Juan Payero Brisso

No hay comentarios