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A diario escucho la queja reiterada de la gente. Es un rosario de lamentos que arropa y aturde. Si bien se puede hablar, nadie escucha. Nadie responde. Nadie reacciona. Si fuéramos a reproducir lo que repetidamente se lee en los periódicos, medios digitales o lo que se oye en las calles, en la radio, en la televisión, la retahíla fuera tan larga que le daría la vuelta al planeta por el Ecuador. A continuación reproduzco solo algunas de las que ahora retengo: 

No más inseguridad y delincuencia. 

No más policías mal pagos, ni asociados a la droga y al delito. 

No más aumentos en los precios de los productos de primera necesidad. 

No más educación sin calidad. 

No más violencia contra la mujer, ni discriminación en sus derechos, en el salario, en el empleo, en la representación política. 

No más ausencia de reales oportunidades para los jóvenes, en la formación profesional o técnica y en el acceso al empleo. 

No más indiferencia frente a la falta de una política para la práctica masiva del deporte. 

No más deterioro de la institucionalidad democrática. 

No más gobernantes, representantes y funcionarios actuando por encima de la ley. 

No más Congreso, Justicia, Cámara de Cuentas, Ministerio Público sin independencia. 

No más violación del porcentaje que la ley asigna a los ayuntamientos. 

No más endeudamiento público irresponsable, para cubrir déficit, para pagar deuda. 

No más corrupción e impunidad. 

No más Sun Land ni Odebrecht. 

No más sobornos, ni despilfarro, ni desvío de recursos públicos, ni favoritismo en las decisiones de los funcionarios. 

No más nominillas, ni barrilito, ni cofrecito. 

No más venta de tierras del CEA, ni de bienes públicos a precio de “vaca muerta”. 

No más instituciones públicas duplicadas o sin funciones. 

No más salarios millonarios, ni auto aumento de los sueldos por los altos funcionarios. 

No más salario mísero para policías y guardias, enfermeras y agrónomos. 

No más OISOE. 

No más exención del presidente y de los ex presidentes, de legisladores, funcionarios y empresarios de la investigación penal de Odebrecht. 

No más exclusión de la sobrevaloración de las obras, la financiación ilícita de candidatos y partidos y de las plantas de Punta Catalina en el expediente penal de Odebrecht. 

No más indiferencia ante la falta de una política para garantizar a todos el acceso a una vivienda digna. 

No más impuestos regresivos. 

No más aumento abusivo y poco transparente de los precios de los combustibles ni complicidad con la mafia de los carburantes. 

No más indolencia ante la quiebra sostenida de los productores agropecuarios, ni otorgamiento de permisos ilegales para importaciones, ni abandono de la investigación agrícola, ni ausencia de créditos accesibles, ni intermediación agiotista distanciando a los productores de los consumidores. 

No más apatía frente a la quiebra creciente de la industria manufacturera. 

No más ausencia de políticas de crédito, asesoría, apertura de mercados, comercialización a la pequeña y mediana empresa. 

No más desempleo, ni empleos precarios o subempleo. 

No más inercia en la promoción de las exportaciones, ni la permanente inactividad del cuerpo diplomático y consular en la promoción del país y la producción nacional. 

No más impuestos para las remesas de los dominicanos residentes en el exterior ni ausencia de políticas para estimular que inviertan en el país. 

No más de depredación del medio ambiente. 

No más minería que envenena ríos, destruye cordilleras y fuentes de producción de agua. 

No más Barrick Gold, ni GoldQuest. 

No más complicidad con las granceras que destruyen el cauce y lecho de los ríos. 

No más Junta Central Electoral sin independencia, auspiciando elecciones fraudulentas, ausentes de equidad y transparencia o permitiendo al partido oficial utilizar en su favor recursos del Estado. 

No más encuestas sin regulación, manipulando resultados a favor de quien pague mejor. 

No más compra de legisladores para modificar la Constitución o para cualquier finalidad. 

No más bocinas del partido oficial pagas con dinero público. 

No más utilización de publicidad oficial para someter a los medios de comunicación. 

No más Presidentes que manejen a su discrecionalidad importantes porcentajes del Presupuesto General del Estado. 

No más desorden migratorio, ni abandono de las provincias fronterizas, ni contrabando de mercancías, tráfico de personas, armas y drogas en la frontera. 

No más hospitales sin medicamentos y equipos y un sistema de salud sin calidad. 

No más seguridad social para garantizarle pingües beneficios a la banca. 

No más desprotección de la niñez ni muertes por enfermedades de la miseria. 

No más indiferencia ante las altas tasas de mortalidad materno-infantil y embarazo en adolescentes. 

No más indolencia frente a la desprotección de las personas envejecientes y de las personas con alguna discapacidad. 

Este clamor es profundo y puedo afirmar que recorre todo el cuerpo social dominicano y se expande a todos los rincones del territorio nacional. Si tomamos en cuenta que el partido gobernante lleva prácticamente 20 años en el poder, entonces todo lo dicho puede resumirse en tres palabras: No más peledé.

Por: Guillermo Moreno

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