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La haitianofobia como arma política


El miedo es un dispositivo de dominación y ha sido factor clave para mantener una ciudadanía dispersa, dividida y a raya. 

Haití no plantea una amenaza existencial a nuestra deficiente democracia, que se tambalea debido a la impunidad y la corrupción incrustadas en su médula institucional. 

Entonces ¿de dónde viene el miedo? 

Suenan las alarmas y de una vez el gobierno militariza la frontera satanizada y convertida en “eje del mal”, tierra de misterios y salvajismos. 

Sin embargo, no hay nada nuevo en esto, el gobierno de Danilo Medina y el PLD usan al vecino país como ‘chivo expiatorio’. Lo hizo Trujillo con La Masacre de 1937 y lo hizo Balaguer, Leonel y Danilo contra Peña Gómez en 1996. Y fueron momentos de grandeza épica. Con el miedo se procura modificar la actitud del pueblo y la ciudadanía frente al verdugo real. 

El miedo deviene entonces en instrumento de control social. El gobierno intimida, perturba, promueve el pánico y altera el humor colectivo para obtener obediencia y sumisión. 

En la era PLD el miedo ha sido utilizado con métodos más sofisticados que en épocas anteriores, dosificándolo según lo requiera el momento y el estado de ánimo de la gente. 

Internet y las redes sociales facilitan el contagio. Gran parte de los mensajes que la gente escucha y ve es factura de la maquinaria oficialista, cuyos dirigentes son a la vez propietarios y socios de emisoras de radio, tv, telecable, medios impresos y digitales. 

Así destacan imágenes y titulares sin importar su veracidad, como lo del clerén que mata dominicanos, la fusión de la isla, la invasión haitiana, etc. que terminan arropándolo todo y generando paranoia colectiva. 

La noticia más reciente de la campaña del miedo es la del brote de difteria tras la muerte de un niño haitiano supuestamente portador de la enfermedad. En RD no hay brote de difteria, aseguró el jefe de infectología del hospital Robert Reid Cabral, no obstante, entre la población cunde el pánico y acude en masa a vacunarse. 

El miedo es un dispositivo de dominación y ha sido factor clave para mantener una ciudadanía dispersa, dividida y a raya, lo que le ha restado capacidad de acción para enfrentar con éxito el dominio peledeísta. 

Ante la disyuntiva de sumisión o confrontación la ciudadanía tiene que afirmarse en la confrontación, lo que se justifica en la ilegalidad de una reelección comprada y un régimen político sobornado por Odebrecht. 

La confrontación al régimen de Danilo Medina y el PLD es el camino, implica acción y pensamiento, pero también no dejarse arrinconar por la haitianofobia (miedo a Haití y los haitianos) utilizada por la maquinaria de propaganda morada como arma de destrucción masiva entre los condenados de la tierra.

Por: Cesar Mieses

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