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El fundamentalismo patriotico

´´La forma más alta de patriotismo es criticar a tu país cuando se está comportando de manera deshonrosa, estúpida y viciosa.´´ 

Julian Barnes 

´´Amo a mi país más que a cualquier otro en el mundo; y, por la misma razón, insisto en criticarlo perpetuamente.´´ 

James Baldwin 

Una vez un cristiano fundamentalista se enfureció conmigo porque le dije que el libro del Génesis en la Biblia es uno de los tantos mitos que intenta explicar el origen del mundo. Intentaba convencerlo de que este libro no podía interpretarse de manera literal porque otras culturas tienen también su versión de cómo se originó el universo. Intenté, infructuosamente, de convencerlo de que todas estas versiones sobre el origen del mundo no son sino un intento de la mente humana de enfrentarse al gran misterio que es, en esencia, este universo. Le dije que, entre muchas otras religiones, el Koran también ofrece su versión. Entonces, obnubilado completamente por el fanatismo religioso, me gritó: ´´El Korán no es la palabra de Dios´´. 

El fundamentalismo religioso no es la única forma de fanatismo. El patriotismo irreflexivo es otra de sus variantes. No se diferencia, en esencia de otras formas de fanatismo, ya que el patriota a ultranza, como el fundamentalista religioso, siempre creerá que su país es superior a cualquier otro. Muchos norteamericanos siguen creyendo que su país fue escogido por Dios para servir de ejemplo al resto del mundo. Pero esta mentalidad se da también en otros lados. ´´Este es el mejor país del mundo´´ afirman con orgullo muchos dominicanos, exaltando las muchas bondades y ocultando los muchos defectos de su patria. 

´´Nadie quiere a su patria porque es la más grande, sino porque es la suya´´, afirmaba Séneca. Lo cual lleva a mucha gente a desarrollar una ceguera mental similar a la del fanático religioso o político y a querer ocultar defectos que deben censurarse. ¿Quién, en nombre de un falso patriotismo, puede negar que, ahora mismo, somos uno de los países más corruptos del mundo? ¿Que somos una sociedad extremadamente violenta? ¿Qué la política se ha transformado no en un servicio público, sino en uno de los negocios más rentables y jugosos? 

¿Qué somos una de las peores naciones en el mundo para envejecer y ser niño? 

Hay quienes en nombre de un patriotismo rancio y fanático aceptan estos defectos. Pero lo hacen como quien oculta los defectos de un miembro de su familia aun cuando la conducta de ese miembro sea moralmente cuestionable. De igual manera, los patriotas a ultranza adoptan la mentalidad del avestruz y no combaten lo moralmente cuestionable porque dicen que los trapos sucios deben mantenerse dentro y no exhibirse. Y así no denuncian la falta de ética de algunas acciones porque en aras de un falso patriotismo no tienen el coraje moral que tienen los hombres y mujeres que a veces, yendo en contra de sus propios compatriotas, denuncian lo malo dondequiera que sea. Martin Luther King, que, como todo gran hombre trascendió las fronteras de su patria, decía que el mal había que combatirlo dondequiera que ocurriera. ´´La injusticia en cualquier lugar del mundo, es la injusticia en todo el mundo´´, afirmó el gran líder de los derechos civiles norteamericano. 

Por mi parte confieso que sin dejar de ser dominicano por una serie de hábitos, he transcendido la identificación irreflexiva con la patria. La patria para mí es un estado mental, y aunque se nazca en un lugar uno puede llegar a querer otros países con el mismo fervor con el que uno quiere el suyo. Si soy dominicano por nacimiento, soy newyorkino por los largos años que pasé en esa ciudad, lugar donde me eduqué y viví hasta llegar a adquirir un amor profundamente personal por esa ciudad. Tan pronto pisé la ciudad de Buenos Aires cuando la visité hace ya muchos años, tuve inmediatamente un sentimiento de deja vu, de sentirme como si estuviera en mi propia casa por la acogida que me dio esa ciudad, una de las grandes capitales del mundo. 

´´No se debe ser tan ciego con el patriotismo como para no ver la realidad. Lo mal hecho está mal hecho, no importa quien lo haga o lo diga´´. Yo he hecho mía esta frase de Malcom X, porque me parece que la misma contiene la actitud que debe adoptar un verdadero patriota. El verdadero patriota no es un fanático que oculta los defectos de su país, sino que, con espíritu crítico y con coraje moral denuncia lo censurable, porque entiende que debe corregirse. 

No apoyaré nunca, por ser dominicano, la violencia del ruido en las calles, que nos ha transformado, de acuerdo a varios expertos en nuestro país, en una de las sociedades más ruidosas del Caribe; tampoco apoyaré a los falsos patriotas que se han convertido en depredadores del erario público y para quienes la patria es una vaca pública que debe ser descuartizada inmisericordemente; continuaré denunciando, porque lo considero mi deber moral, nuestra falta de civilidad en las calles, la cual nos lleva a estacionar el carro sobre las calzadas, a lanzar desperdicios en las vías públicas y a enorgullecernos de nuestra vulgaridad. 

Continuaré denunciando nuestro flagrante irrespeto por las reglas de tránsito, el cual nos ha transformado en uno de los países más peligrosos para conducir un automóvil y en uno de los países con uno de los índices más alto de muertes por accidente de tránsito. 

Un hombre puede convertir en su patria cualquier lugar donde se le trate con dignidad y respeto y donde se le garantice una existencia decente. En las condiciones actuales República Dominicana no es ese país. Si no pregúntenles a los miles de jóvenes dominicanos que cada vez más abjuran de este país y quieren abandonarlo.

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