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Cómo hacer mejores entrevistas periodísticas


La entrevista es la herramienta clave del periodismo. Pero hoy no abordaremos la entrevista que hacemos a diario para recoger los testimonios orales que completarán nuestros artículos periodísticos, sino la entrevista cara a cara; pregunta-respuesta. Un género que requiere cuidado, que constituye un mundo aparte y que, cuando se hace bien, pasa a convertirse en una pieza memorable de consulta pública. 

Como editor de la revista dominical de La Prensa (de Nicaragua), parte de mi trabajo es asegurar que cada semana los lectores tengan en sus periódicos o en sus pantallas una entrevista pregunta-respuesta de tres páginas (cerca de 2000 palabras). Después de elegir a una persona conocida en todo el país, a un destacado especialista en determinado tema o al personaje de moda de la semana, mi misión y la de mi equipo es hacer las preguntas pertinentes para extraer la calidad y cantidad de información que la audiencia espera. Esto no se consigue fácilmente, pero existen técnicas para lograr el mejor resultado posible. 

Una característica particular de la entrevista pregunta-respuesta, dice el periodista Fabián Medina a IJNet, es que “la entrevista tiene la posibilidad, más que de oír la voz del entrevistado -que ya es una gran cosa-, de colocar al lector ante el entrevistado para hacerle las preguntas que él quisiera hacerle a través del entrevistador. Un buen entrevistador siempre representará a su audiencia ante el entrevistado”. 

Medina, jurado del premio de periodismo internacional Rey de España en 2008, es autor de “Secretos de Confesión”, un libro de entrevistas con personajes claves de la sociedad nicaragüense, incluido Daniel Ortega, el actual presidente del país, que ya no da entrevistas a nadie. Para Medina, este consejo es especialmente útil a la hora de sentarse con un entrevistado: 

“Lleguen con curiosidad al personaje. Nunca caigan en la tentación de hacer las preguntas que el entrevistado quisiese que se le hagan. Siempre preguntémonos si nuestros lectores estuviesen aquí, ante este personaje, ¿qué le preguntarían?” 

Por su parte, el periodista ganador del premio estadounidense María Moors Cabot, Carlos Fernando Chamorro, sostiene que el éxito de una entrevista pasa también por una cualidad que deberíamos tener siempre con nuestros interlocutores: escuchar. 

“El mayor desafío para hacer una buena entrevista es aprender a escuchar. Muchas veces nos preparamos bien, investigamos al entrevistado, hacemos un boceto de lo que vamos a preguntar, y hasta diseñamos una posible ruta de la conversación, dejando los temas más controversiales para el final. Pero un buen plan puede convertirse en una especie de camisa de fuerza si nos aferramos a cumplirlo a cabalidad. Al final podemos tener un resultado promedio, o quizás una entrevista mediocre, aunque hagamos preguntas aparentemente interesantes. Escuchar implica estar abierto a explorar otros temas no previstos, y sobre tener la capacidad de repreguntar. Es lo que ocurre en cualquier conversación interesante entre dos personas, pero solo pocas veces logramos capturar ese momento en las entrevistas”. 

Chamorro es fundador del semanario Confidencial, la Revista Niú y los programas televisivos Esta Noche y Esta Semana. En este último, el periodista elabora entrevistas semanales que aparecen los domingos por la noche en la televisión de Nicaragua. Tiene décadas de experiencia como entrevistador, y sabe mejor que muchos lo que el público espera. 

"La audiencia merece y gusta de las buenas entrevistas”, afirma, “ya sea en texto, en televisión, o en cualquier formato: pregunta-respuesta, entrevistas en profundidad, perfiles, etc. El público quiere informarse y conocer a fondo a los personajes. Que le cuentes sobre ellos lo que no ha leído en otros medios. Y, sobre todo, cómo el periodista cuestiona y extrae información de los que están en una posición de poder”. 

En la Nicaragua post guerra, piensa Medina, la entrevista de preguntas y respuestas se estableció como un género principal, “porque ante la polarización política, la entrevista daba garantías de que lo que estaba citado textualmente es lo que dijo el entrevistado, sin las posibilidades de manipulación que permiten otros formatos”. 

La ventaja de este género del periodismo es la transparencia. Puede gustarnos o no lo que diga un entrevistado. Podemos estar de acuerdo o no. Pero si como periodistas logramos que una entrevista desentierre verdades, destape corrupción, consiga confesiones o aclare un tema de importancia nacional, el lector tendrá la voz sin edición de la persona que decidió hablar, y sabrá que respondió a las preguntas sabiendo que su opinión no será interpretada; será publicada tal como la dijo a la grabadora y, por ende, al mundo entero.

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